Exhibicionismo

Una pasajera ebria se baja la ropa interior y se pone en cuclillas en pleno avión

La británica, originaria de Halifax, en West Yorkshire, compareció ante el Tribunal de Magistrados de Manchester , donde se declaró culpable de atentar contra la moral pública.

Imagen de archivo de un avión sin despegar

Imagen de archivo de un avión sin despegar Pexels

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Una mujer británica de 30 años ha admitido haberse exhibido mientras estaba ebria a la vista de los demás pasajeros en pleno vuelo. La historia se remonta a julio del año pasado, cuando Sarah Parker, de 30 años, cogía un avión de Birmingham, Inglaterra, con destino a Melbourne, Australia.

Parker se subió a ese vuelo en evidente estado de embriaguez e hizo caso omiso a las ordenes del piloto y los azafatos levantándose en dirección al baño justo cuando despegaba el avión. A pesar de las insistencias de la cabina, la mujer continuó sin hacer caso y se bajo los pantalones cortos y la ropa interior, quedándose de pie en el pasillo a vista del resto de pasajeros.

La mujer se ha declarado culpable

La británica, originaria de Halifax, en West Yorkshire, compareció ante el Tribunal de Magistrados de Manchester , donde se declaró culpable de atentar contra la moral pública.

La acusación contra Parker afirmaba que se comportó de manera indecente al "bajarse los pantalones cortos y la ropa interior, ponerse en cuclillas y exponer su vagina a la vista de los demás pasajeros".

También se declaró culpable de no acatar las instrucciones de seguridad legales del piloto y de estar ebria a bordo de un avión.

En la acusación se indicaba que ella "no obedeció una orden legal, a saber, sentarse en su asiento después de que se le indicara que lo hiciera y dirigirse al baño".

Su sentencia ha sido aplazada hasta el 3 de noviembre.

Las sanciones por indecencia pública pueden variar desde multas hasta penas de cárcel, dependiendo de la culpabilidad y del daño causado o intencionado.

Estar ebrio y causar disturbios en un avión también puede ser castigado con multas de hasta 5.000 libras esterlinas y una pena máxima de dos años de prisión.

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