MOMENTOS | CAPÍTULO 1387

MOMENTOS | CAPÍTULO 1387

Mencía no olvida a Carmelo

Ojos cristalinos, miradas vergonzosas y tímidas muecas. La felicidad que irradia Carmelo al ver ante él a la mujer que ama es absoluta. Sus caras y gestos son el vivo retrato de un sentimiento de amor fuerte e inocente. Carmelo creyó firmemente que Mencía había rehecho su vida, pues cuando acudió a Madrid para verla, un hombre la acompañaba y él, respetuoso, la dejó marchar. Sin embargo, lo que no sabia era que ese hombre que se interpuso en sus deseos, era el hermano de Mencía. Menos mal que ella ha acudido a Puente Viejo para decírselo y confesarle también que no le olvida, que le quiere.

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