El primer episodio de ‘The Slap’ está protagonizado por Hector (Peter Sarsgaard), que cumple cuarenta años en medio de una crisis emocional, sentimental y laboral. Su fiesta de cumpleaños se convierte en el escenario por el que pasan los numerosos actores protagonistas, entre los que se encuentran Uma Thurman, Zachary Quinto, Melissa George (‘The Good Wife’) o Thomas Sadoski (‘The Newsroom’).

Durante la fiesta, un niño malcriado saca de quicio al personaje interpretado por Quinto, que le propina una bofetada sin pensárselo dos veces para escándalo de los presentes, sus padres incluidos. A parte de este momento, que tampoco es excesivamente reseñable, no hay una sola escena del episodio que merezca la pena. Absolutamente todo es una sucesión de diálogos pretenciosos que te sumen en el más profundo de los aburrimientos.

Para más inri, el episodio está narrado por una voz en off que te saca aún más de la historia; se trata de un voice-over fuera de lugar y que suena a parodia blanca de una serie para adolescentes y no de otra que tiene, supuestamente, la intención de abordar un abuso infantil ocasional.

Si no fuese porque ‘The Slap’ es una miniserie de 8 episodios (cada capítulo está narrado desde el punto de vista de un personaje) y no estuviese programada para la complicada noche de los jueves (se enfrenta a las todopoderosas ‘The Big Bang Theory’ y ‘Anatomía de Grey’), estaría cancelada en breve por la network del pavo real.

Parece que la versión americana disminuye en mucho la calidad de la serie original australiana, muy valorada por la crítica, los premios y los espectadores. En cambio, la versión que ofrece NBC no tardará en caer en el más completo de los olvidos televisivos, junto con otras tantas que se han sumado ya al cementerio de las series anunciadas en los upfronts del año pasado (la propia NBC ya ha cancelado 3 y tiene otro buen puñado en peligro).

‘The Slap’ es una de tantas series que las networks se empeñan en colarnos, pero los espectadores, curtidísimos en la ficción ya no aceptamos cualquier cosa. Quizás hace 10 años, esta miniserie hubiese tenido una cierta relevancia, pero hoy no pasará de ser una mera anécdota catódica.