Danny McBride, el cómico salvaje

'Los Gemstone' es la tercera serie que Danny McBride firma con la cadena HBO. 'Eastbound & Down', que en España se llamó 'De culo y cuesta abajo' (2009-2013), fue su primer proyecto televisivo hace una década. Aguantó cuatro temporadas interpretando a Kenny Powers, una arrogante estrella del beisbol que se ve obligado a enseñar educación física (a su manera) en su antiguo instituto. Sin salir de las aulas, llegó 'Vice Principals' (2016-2018), en la que compartía protagonismo con Walton Goggins, como dos tipos sin escrúpulos que compiten por convertirse en el vicedirector de un instituto, pero que deberán unir fuerzas cuando solicite el puesto una doctora.

El humor delirante de McBride es el mismo que exhibe como parte de la pandilla que forma con James Franco, Seth Rogen y compañía. Ha alternado pequeños papeles en comedias alocadas como 'Superfumados', 'Salidos de cuentas' o 'Juerga hasta el fin' (en la que hace de sí mismo), con la escritura de guion de otras, como 'Caballeros, princesas y otras bestias', y, especialmente, el regreso de un clásico del terror: escribió 'La noche de Halloween' (2018) y está detrás de las dos futuras nuevas entregas de la saga con Jamie Lee Curtis. Sus series de terror no tienen nada (lo suyo es la comedia negra), pero lo que cuenta, a veces, da mucho miedo, como la adoración por los telepredicadores en EE UU, nuevos falsos ídolos corruptos que analiza en 'Los Gemstone'.

'Los Gemstone', telepredicadores horteras

Del instituto a la iglesia, de los fervientes seguidores del beisbol a los fieles incautos. 'Los Gemstone (The Righteous Gemstones)' son una familia de televangelistas que se aprovechan del prójimo con toda la caradura del mundo. Danny McBride se inspiró en su propia infancia, sus padres eran muy religiosos y las iglesias formaban parte del ecosistema del sur de EE UU cuando era niño.

Comenzó a investigar cuando se mudó hace un par de años a Charleston (Carolina del Sur) con su familia y descubrió que la mayoría de los pastores están forrados, usan zapatillas caras y vuelan en jets privados. Su intención, dice, no es burlarse de la religión sino de estas personas que han creado estas megaiglesias. Tampoco está en su mano denunciar estos hechos, solo mostrarlos: "Cuando David Chase hizo 'Los Soprano' no creo que quisiese acabar con la Mafia sino contar la historia de estos personajes que no se había explorado con anterioridad", ha comentado.

'Los Gemstone' | HBO

Un reparto lleno de estrellas

El patriarca (John Goodman) intenta mantener al clan unido tras la muerte de su madre. La elección del actor surgió del director de reparto de la serie. Para McBride contar con "el actor de las pelis de los Coen" fue un sueño cumplido. Sus tres hijos, todos codiciosos y viviendo del cuento, intentan sacarle el máximo provecho a tan lucrativo negocio. Cada uno de ellos vive en una mansión clon de la del padre en una localidad en la que se han hecho famosos, multimillonarios y predican un estilo de vida que no cumplen.

McBride es el mayor, vive con su mujer y evita mencionar a su hijo mayor que los abandonó; su hermano pequeño (Adam DeVine, 'Workaholics') se comporta como un niñato y comparte casa con un colega; la hermana (Edi Patterson, con la que McBride coincidió en 'Vice Principals') convive en secreto con su atemorizado novio. Cree McBride que este tipo de comedias satíricas solo tienen cabida en la televisión. "Me gusta el formato, ver cómo se desarrolla la historia más como una novela que como un guion. No creo que sobrevivieran en el mercado del cine. En televisión la audiencia es más orgánica, algo útil cuando tratas de hacer algo un poco fuera de lo normal".

Terriblemente divertida

'Los Gemstone' es terriblemente divertida, pues esta modélica familia queda ridiculizada cuando el hijo mayor (McBride) recibe un vídeo en el que se le ve en plena orgía, consumiendo cocaína junto a una mujer desnuda. Es la única de las tres series de McBride en las que sus protagonistas han alcanzado el éxito… aunque podría ser por poco tiempo. Pues el imperio de estos hipócritas puede tambalearse si las imágenes salen a la luz. Como ocurre con los personajes de sus series para HBO –que él llama "hombres enojados incomprendidos"–, el espectador se enfrenta a un extraño dilema (muy en sintonía también con 'Los Soprano'): ¿cómo es posible que quiera defender e intente comprender a esta familia de corruptos?

A medida que avanza la temporada, el espectador tiende a perdonar a estos desgraciados infelices pues se van superando a sí mismos. Quien conozca el humor socarrón de McBride sabrá que no se corta un pelo, no faltan los chistes machistas y racistas, con toques hilarantes más propios de un chaval que de un tipo adulto, donde la violencia se cubre de ironía (muy al estilo de 'Barry' o 'Killing Eve') y el chiste sexual se introduce con bastante naturalidad. El mundo de los telepredicadores bien podría haber encontrado un filón en televisión. Una de las próximas series de Fox será 'Filthy Rich', sobre una familia sureña millonaria gracias a una red de televisión cristiana, cuyos miembros se enfrentan por el poder tras la (supuesta) muerte del patriarca. Al frente del tinglado, nada menos que Kim Cattrall ('Sexo en Nueva York').