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'La señora Fazilet y sus hijas': Quién las ha visto y quién las ve

Cuando conocimos a las protagonistas de 'La señora Fazilet y a sus hijas' nos llamaron la atención las diferentes personalidades que tenían y su diferente forma de enfrentarse a la vida. Ahora, dos meses después, es momento de ver si Fazilet conserva aquella ambición inabarcable, si Hazan sigue sintiéndose fuera de lugar y si Ece sigue siendo un mar de dudas. O si, por el contrario, han dejado atrás todo aquello y son mujeres nuevas y renovadas.

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La montaña rusa de Fazilet

Desde el minuto uno tuvimos claro cuál era el objetivo vital de Fazilet: vivir en una mansión. Y también tenía muy claro cuál era el mejor camino para hacer realidad ese sueño: la belleza de su hija pequeña.

Hay que reconocerle a esta mujer impetuosa, temperamental y ambiciosa, la firmeza de sus convicciones. Desde el principio hizo todo cuanto estuvo en su mano para alcanzar su sueño. Desde arrastrar a Ece a cuanto casting se convocaba hasta llegar a las manos con el ama de llaves de los Egemen en lo alto de una escalera pasando por rebuscar los secretos de Kerimé hasta debajo de su colchón.

Y justo es reconocer también que ha sabido aprovechar todas y cada una de las oportunidades que se le presentaron. Todo con tal de vivir en la confortable mansión Egemen. Y, de hecho, lo consiguió. Contra todo pronóstico, dado su carácter y la poca simpatía de sus jefes hacia ella, Fazilet se convirtió en ama de llaves de la casa de sus sueños.

Pero el gran sueño aún estaba por llegar. Gracias, como no, a su hija Ece, Fazilet pasó de servir la mesa a sentarse en ella porque, seamos justos, tenía razón cuando decía que la belleza de su hija era la llave de la riqueza.

Y así la señora Fazilet se convirtió en más señora que nunca, pero cometió un error fatal. Relajarse. Una vez cómodamente sentada en los sofás de la mansión, Fazilet perdió la perspicacia que la hizo llegar a ese mismo punto. O, mejor dicho, prestó demasiada atención a una amenaza minimizando otros peligros.

Centró toda su energía en mantener a Yazin lejos de su hija. Es obvio que esa estrategia era acertada porque Fazilet conoce perfectamente cuál es el punto débil de su hija y por nada del mundo iba a permitir que Ece renunciara a ser la reina de un palacio para regresar a un barrio lleno de humedad.

Sin embargo, prestó tanta atención a su ex vecino, que perdió de vista lo que tenía justo delante porque su mayor amenaza estaba bajo el techo de la mansión: Yasemin Egemen, una mujer que es capaz de cualquier cosa con tal de no perder ni una centésima parte de lo que le corresponde como señora Egemen. Y, además, Yasemin no tiene nada que envidiarle a Fazilet en astucia e inteligencia. Supo mover perfectamente todas las piezas para dejar a la nueva señora a los pies de los caballos, perdón, de los Egemen.

Y ahí vino una de las grandes sorpresas que nos ha dado esta historia. En el momento de la caída de Fazilet, Ece, su hija favorita, la obediente, la complaciente, guarda silencio y deja que las puertas de la mansión se cierren con su madre fuera.

Y es en ese momento cuando a los espectadores se nos encoge el corazón porque por mucho que critiquemos a Fazilet, ella siempre ha intentado hacer lo que creía que era lo mejor, pero en su peor momento se va sola con su maleta sin que nadie mueva ni un dedo por ella. Y, encima, para una vez que es inocente, absolutamente nadie la cree.

Así pues, Fazilet ha vuelto a su punto de partida, a esa casa que era como una prisión para ella, pero tal vez haya perdido una importante batalla, pero aún no ha dado por perdida la guerra. Fazilet no ha hecho aún su último movimiento, pero la duda está en si será suficiente para poder volver a atravesar la puerta de los Egemen. ¿Conseguirá desenredar la casi perfecta madeja que ha diseñado Yasemin? ¿Volverá a tiempo para proteger a Ece de la creciente amenaza que hay a su alrededor?

Hazan en 'La señora Fazilet y sus hijas' | Nova

La nueva Hazan

Si Fazilet ha regresado al hoyo del que había conseguido salir, Hazan ha escalado hacia un lujoso rascacielos. Sin duda, su evolución ha sido absolutamente sorprendente.

Poco parece quedar ya de aquella Hazan que renegaba de peluquerías, maquillaje o estilosos estilismos. Poco parece quedar de aquella Hazan que prefería quedarse en su hogar inundado antes que dormir en la cómoda mansión Egemen. Poco parece quedar de aquella Hazan que se quedaba sin habla cuando Sinan se le acercaba. Poco parece quedar de aquella Hazan que irradiaba rabia hacia Yagiz por su desafortunado encuentro en un hotel.

Si al principio de esta historia nos hubieran dicho que Hazan iba a terminar siendo el rostro de los cosméticos Egemen no hubiéramos dado crédito. De hecho, Sinan sufrió en sus bolsillos las consecuencias de lo que entonces parecía una osadía. Sin embargo, al final todas las piezas han ido encajando y Hazan ha asumido su nueva realidad que la aleja del ring de boxeo y la acerca a las portadas de moda.

Pero esa no ha sido la evolución más llamativa de Hazan. Lo que más llama la atención es la nueva relación que ha establecido con los hermanos Egemen. De no poder casi ni respirar cuando Sinan la miraba, hemos pasado a una Hazan que no le perdona que haya dudado de ella y que la haya ofendido. Es más, hasta sorprende la frialdad con la que consigue tratarlo.

Pero esa frialdad tiene su explicación en la calidez con la que ahora trata a Yagiz porque por mucho que ella (y él) lo nieguen es más que evidente que entre ellos ha surgido algo muy especial. Entre ellos hay confianza, complicidad, diversión…

Por eso ahora mismo Hazan está en una encrucijada. Por un lado, está Sinan con ganas de tener esa conversación que nunca tuvieron y con esperanza de recuperar lo que un día "casi" fueron. Por otro lado, está Yagiz, que pone todo de su parte para mantenerse a distancia, que idea todas cuantas estrategias se le ocurren para ayudar a su hermano, pero, que en su interior es muy consciente de lo que le está pasando.

Por ahora Yagiz está consiguiendo que el amor fraternal venza al amor romántico, pero ¿qué pasará con Hazan? ¿Cuándo reconocerá que Yagiz es algo más que un amigo? ¿Cuándo se dará cuenta de que sonríe cuando él está cerca?

Pero, además, Hazan tiene abierto otro frente mucho más inmediato: Fazilet. Y aquí también han cambiado mucho las cosas. Hazan era la hija no querida, la que no se sentía parte de la familia, pero ahora es ella quien tiende la mano a esa madre a la que antes no soportaba. ¿Será el principio de una nueva relación madre-hija o es sólo un espejismo producto de las circunstancias?

Ece | Nova

Ece, señora Egemen

Otra que también ha dado un giro de 180 grados ha sido Ece. Cuando la conocimos era una adolescente que, según el momento, ansiaba convertirse o en el rostro más bello de Turquía (como repetía insistentemente su madre) o en la esposa de su novio de toda la vida.

Poco queda ya de aquella Ece que se bañaba en lágrimas cada vez que Fazilet trataba a patadas a Yazin y mucho menos aún de aquella Ece que no quería ir a la mansión. Y queda poco porque ahora Ece no es la hija de Fazilet. Ahora es Ece Egemen, señora de la mansión.

Ahora ha cambiado el precio de sus vestidos, la variedad de su maquillaje y la exclusividad de sus perfumes, pero lo que no ha cambiado es que Ece sigue derramando lágrimas una y otra vez.

Hazin ha resultado ser un buen cómplice para su nueva vida, pero su corazón sigue latiendo por Yazin, que, para enredar más aún la situación, es ahora su yerno. La duda está en saber cuánto tiempo podrá mantenerse esa extraña combinación de parentescos: Ece está casada con Hazin y va a tener un hijo de Yasim, que a su vez está casado con la hija de Hazin con quien va a tener un bebé que será nieto de Hazin. ¿Será alguien capaz de pintar un cuadro con todos los nuevos Egemen o la familia se romperá antes?

Pero la gran sorpresa que nos ha dado Ece es su absoluta falta de consideración hacia Fazilet. Su madre hizo todo cuanto se le pasó por la cabeza para darle a su hija un prometedor futuro y ahora que su presente es dorado, Ece no solo no la defiende, sino que, además, no duda en tratarla como un lastre del que se ha librado.

Sin embargo, lo que Ece no sabe es que necesita a su madre mucho más de lo que piensa. Tal vez se haya librado del yugo de Fazilet, pero ha caído en las garras de Yasemin. Y el problema es inmenso porque, con sus errores y defectos, Fazilet pretendía ayudar a Ece, pero Yasemin solo aspira a su propio beneficio. ¿Se dará cuenta Ece de las verdaderas intenciones de su "nuera"? ¿Llegará Fazilet a tiempo de ayudar a su hija?

En definitiva, la señora Fazilet y sus hijas han sufrido profundos e importantes cambios en sus vidas, cambios que han repercutido en sus emociones y sentimientos. Ahora mismo todas ellas están en un momento clave, donde sus decisiones y actuaciones determinarán, no solo su futuro, sino el de otros personajes de esta historia.

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