¿Quién es Behlül?

Si hacemos un poco de memoria, a Behlül lo conocimos como el sobrino del pretendiente de Bihter, la protagonista de esta historia interpretada por Beren Saat. Behlül era un joven de buena familia, adinerado, acostumbrado a la buena vida, aficionado a la diversión y, obviamente, mujeriego empedernido. De hecho, hasta había tenido una relación que acabó mal con la hermana de Bihter.

Behlül resultaba un personaje atractivo ya de por sí, pero se hizo aún más interesante cuando, poco a poco, captamos que miraba más de lo políticamente correcto a su tía. Fue entonces cuando Behlül se convirtió, sin duda, en el galán de esta historia.

¿Por qué? Porque al magnetismo particular que desprendía el personaje se unía su relación sentimental con la protagonista de la historia, que, para mayor aliciente, resultaba ser la mujer de su tío.

Teníamos, por tanto, ya la historia convencional. Chico conoce a chica y se enamoran perdidamente pero todo y todos están contra ellos hasta el punto de que los dos intentan evitarse, esquivar esos sentimientos, huir de las situaciones comprometidas, pero todo ello es inútil porque ellos (y nosotros) sabíamos que acabarían sucumbiendo.

Sucumbir a la tentación

Y es en toda esa maraña de emociones iniciales cuando vemos otra cara de Behlül. Es cierto que aparenta ser frívolo y despreocupado, pero sus reticencias a dejarse llevar por sus sentimientos hacia Bihter muestran también el profundo cariño y respeto que siente hacia su familia.

A Behlül no le importó enviarle un ramo de rosas a Peyker cuando estaba a punto de casarse con Nihat ni lamentó demasiado su ruptura con Elif, pero con Bihter todo es distinto. Y es distinto por dos razones fundamentales. Primera, porque a diferencia de las anteriores mujeres que pasaron por su vida, de Bihter sí está enamorado. Y, segunda y fundamental, porque Bihter es la mujer de su tío. ¿Actuaría Behlül de forma diferente si fuera la esposa de cualquier otro hombre? Sin duda. Pero Behlül no puede traicionar al hombre que le dio un hogar cuando perdió el suyo.

Su conciencia siempre le ha dicho que es un error, una terrible equivocación, que está mal, que es un pecado. Pero, aun así, Behlül no pudo resistirse a seguir a Bihter hasta el invernadero.

Y llega la primera gran contradicción de Behlül. Es valiente para convertir a la mujer de su tío en su amante y hasta para buscar una casa donde verse lejos de las miradas curiosas de los habitantes de la mansión Ziyagil, pero es terriblemente cobarde para agarrar de la mano a su amada, decir la verdad y hacer su vida. Bihter se lo reprochó casi desde el principio y no le falta razón. A Behlül le falta valor. Y mucho.

Bihter estaba dispuesta a renunciar a todo. De hecho, hizo su maleta y abandonó su casa por él; pero Behlül no respondió como esperaba. Tal vez Bihter esperaba a un galán de telenovela y se encontró con un hombre de carne y hueso que no consigue que su corazón y su conciencia sigan la misma dirección.

De hecho, esa fue solo la primera decepción que provocó Behlül. La segunda vino cuando Bihter corrió a su lado tras ser violada por Adnan y se encontró con un Behlül excesivamente comedido dada la situación. ¿Cómo es posible que reaccionara con tanta serenidad tras saber lo que le había pasado a la mujer que decía amar?

No es la historia de un amor

Es comprensible que Behlül no se atreva a sentarse delante de su tío y decirle que su mujer es su amante. Ha sido testigo de cómo puede afectarle esa verdad. Sin embargo, hay otra actitud que es más difícil de entender. Behlül ha sucumbido a la operación Nihal de Fatma sin apenas oponer resistencia.

Es normal que no quiera romperle el corazón a su prima, pero una cosa es evitar lastimarla y otra muy distinta es ponerle un anillo de compromiso en el dedo. ¿Qué pretende Behlül con esa decisión? ¿Tapar los rumores con ese noviazgo? ¿Compensar a la familia por el daño que está causando? ¿Soportar a Nihal es la penitencia que se ha autoimpuesto por su pecado con Bihter?

Pero, sin duda, lo más curioso de la relación entre Behlül y Nihal es que ninguno de los que están a su lado ve lo que todos vemos a través de la pantalla. Que Behlül es un témpano de hielo con Nihal. Deniz tiene sus dudas, pero ¿cómo es posible que ni Arzen ni el propio Adnan ni los siempre bien informados empleados de la casa noten que Behlül no es el novio feliz, ilusionado y enamorado que debiera ser?

Pero, ¿cómo van a darse cuenta de que esa no es la historia de un amor si no han sido capaces de ver el verdadero romance que se ha gestado y consumado bajo su propio techo?

Por lo tanto, Behlül, el galán de esta historia, reúne un buen número de los ingredientes típicos de este rol. Sin embargo, al contrario de lo que sucede tradicionalmente, en este punto de la historia es imposible intuir cuál será su siguiente paso.

¿Renunciará definitivamente a Bihter? Quizá sea lo que más desee, pero, a la vez, es incapaz de evitar el deseo que siente por ella. ¿Le dirá la verdad a su tío? Podría ser la gran solución a todos sus problemas, pero parece incapaz de dar ese paso. Esa decisión lo acercaría a los brazos de Bihter, pero lo alejaría de la única familia que ha conocido.

De hecho, hay momentos en los que parece que a Behlül no le importaría mantener el statu quo actual: ser el sobrino de Adnan y el amante de Bihter y el prometido de Nihal. Es, sin duda, la mejor posición para él. Así lo tiene todo y sólo tendría que preocuparse por esquivar las miradas curiosas y acallar su conciencia. Con esa triple coincidencia, el Behlül egoísta gana porque no tiene que renunciar a nada y el Behlül cobarde también sale victorioso porque no tiene que enfrentar las consecuencias de sus actos.

El problema es que ni Bihter ni Adnan ni Nihal (si tuviese alguna mínima de idea de lo que pasa en su propia casa) están de acuerdo con ese panorama.

Por lo tanto, ahora mismo Behlül está en la posición más incómoda posible. Haga lo que haga, decida lo que decida, alguien saldrá lastimado. Si renuncia definitivamente a Bihter, ella sufrirá. Si apuesta por su relación con ella, destrozará a su tío y a su prima. Y, además, él también pagará las consecuencias de su decisión porque ¿podrá ser feliz sabiendo que su felicidad supone la desdicha de otros?

Así pues, Behlül no está en su mejor momento, pero, desde luego, ése no es el caso de Kivanç Tatlitug. El actor turco consigue en una misma escena que lo adoremos y lo odiemos a partes iguales. Nos conquista cuando no puede apartar los ojos de Bihter, pero nos decepciona cada vez que huye de ella o cada vez que defrauda sus expectativas. Nos seduce dada vez que tiene un detalle romántico, pero nos enfada cuando huye de las dificultades y los problemas.

Kivanç Tatlitug pone rostro, emoción e intensidad a un personaje complejo que oscila entre el seductor galán de la historia, el tercero en discordia que se interpone en el matrimonio de sus tío y el buen amigo que prefiere decir “sí, quiero” a quien no quiere con tal de no lastimar a quien aprecia.

Porque el personaje que interpreta Kivanç Tatlitug representa esos tres roles simultáneamente y esa triple coincidencia lo hace tan interesante y enigmático que provoca un magnetismo especial. Consigue que a estas alturas aún nos preguntemos quién es realmente Behlül y, sobre todo, siembra la intriga por descubrir cuál de ellos saldrá vencedor.

¿El amante apasionado que no puede vivir lejos de Bihter? ¿El pusilánime que prefiere comprometerse con una mujer que no quiere antes que confesar la verdad? ¿El hombre hecho y derecho que llora desconsolado al comprobar el dolor que ha causado a su tío? ¿Todos ellos? ¿Ninguno? ¿Hay aún algún otro Behlül que todavía no conocemos?

En definitiva, Kivanç Tatlitug interpreta a un galán atípico que vive entre la espada y la pared por su ‘Amor prohibido’. ¿Hacia dónde dirigirá sus pasos? ¿Hacia Bihter? ¿Hacia Nihal? ¿O simplemente seguirá su costumbre y Behlül desaparecerá?

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