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NUTRICIÓN Y ALIMENTACIÓN

Cinco cosas de las que no debes hablar con niños delante

¿Eres consciente de cuánto pueden afectar tus palabras y tu ejemplo a las personas más vulnerables de la casa? En este artículo te explicaremos algunos de lo motivos por los que hablar sobre “controlar” el peso no les hace bien (ni a ti).

iStock Cinco cosas de las que no debes hablar con niños delante

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En las edades más tempranas es cuando se empiezan a gestar problemas que pueden manifestarse después, en la edad adulta. Y es muy habitual que acaben manifestando los mismos problemas que tienen sus referentes adultos, porque es en lo que han crecido, lo que han visto y escuchado y han integrado como normal, cual esponjas.

Y en muchos casos ya desde la infancia aprenden a darle más importancia a la apariencia física que a la salud, que es más importante lo que se pesa que lo que se come y que lo que se come solo es importante si pesas más o menos de lo que se considere socialmente aceptable.

En consecuencia, esto se puede traducir en la edad adulta en dietas crónicas, restricciones alimentarias, mala relación con la comida, insatisfacción corporal permanente y problemas psicológicos de diversa índole.

Es por esto que te voy a contar cosas que influyen mucho en la conformación de la realidad de una futura persona adulta en las que quizás no hayas reparado hasta ahora:

1. HABLAR SOBRE TU/SU PESO O EL DE OTRA PERSONA

Cuando hablamos sobre nuestro peso, ven que nos pesamos o incluso les pesamos, les estamos enseñando a poner el foco en el peso y que la báscula es un elemento de control externo, cuando lo realmente lo importante son nuestros hábitos de vida.

Niña comiendo | iStock

2. DECIR QUE TAL O CUÁL ALIMENTO TE/LE VA A HACER ENGORDAR

Decir que un alimento nos engorda es una falacia por definición, ya que ningún alimento por sí mismo tiene la capacidad de hacer engordar a una persona solo por el hecho de consumirlo, y va muy ligado a mitos y creencias, ya que en cada persona esos alimentos son diferentes. Empiezan a categorizar los alimentos en engordan/no engordan, permitidos/prohibidos, buenos/malos sin tener en cuenta nada más y pueden empezar a manifestar culpa tras su ingesta por sentir que están haciendo algo que “no deben”.

3. ASUMIR LO QUE COME O NO COME UNA PERSONA EN BASE AL TAMAÑO DE SU CUERPO

Cuando relacionamos cuerpos grandes con personas que comen mucha cantidad o cierto tipo de comida y cuerpos pequeños con que pasan hambre o comen poco, primero, les estamos enseñando a juzgar en función de su apariencia, y el día de mañana lo harán consigo mismos. Y segundo, nos estamos equivocando, ya que hay muchas personas de cuerpos grandes que comen mejor que otras de cuerpos pequeños y muchas personas con apariencia de delgadez que comen mucha más cantidad o peor que personas de cuerpos grandes.

4. HABLAR SOBRE LAS CANTIDADES QUE SE “DEBEN” COMER

Cuando predeterminamos las cantidades que según nuestro criterio se deben comer, y especialmente cuando solo lo hacemos con unos alimentos y otros no, no estamos enseñando a comer en función de nuestras necesidades, estamos enseñando a comer en base a un control externo y subjetivo.

5. ALABAR A UNA PERSONA POR HABER ADELGAZADO

Cuando alabamos a una persona por haber adelgazado sin saber cómo está, cómo lo ha hecho y a costa de qué, estamos reforzando que la delgadez es más importante que la salud física y psicológica.

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