Muchos bañistas esperan a que el reloj marque las ocho de la mañana, hora en que finaliza la limpieza de la playa, para comenzar la carrera por conseguir un lugar privilegiado.

Cada persona tiene su táctica y algunos no hacen caso de la normativa que, por ejemplo, prohíbe dejar la sombrilla e irse o establecerse a menos de seis metros de la orilla.

"Hay gente que tiene muy poca vergüenza y muy poca educación", afirman algunos bañistas.