Según los datos publicados por el Banco de España, la banca ha cerrado en 2018, 26.011 oficinas. El dato más bajo de sucursales registrado desde finales de 1980.

La desaparición de decenas de entidades se debe a la crisis financiera, la oleada de fusiones y adquisiciones, la digitalización del sector y la necesidad de reducir costes.

Las entidades de depósito han cerrado un 43,1% desde sus máximos histórico de 2008. En estos años un total de 19.696 locales han desaparecido. En relación a las entidades financieros de crédito el cierre es mayor. Han cerrado el 63% de las oficinas, solo quedan 154.

Cuatro provincias perdieron más de la mitad de sus oficinas bancarias durante la crisis. Barcelona fue de las que más perdio oficinas, seguida de Castellón, Tarragona y Girona.