QUINTO PROGRAMA DE 'CASADOS A PRIMERA VISTA'

QUINTO PROGRAMA DE 'CASADOS A PRIMERA VISTA'

"Yo también quiero vivir sin trabajar" por @SuperFalete

Pienso que empieza a ser hora de que comiencen los divorcios antes de que ocurra una desgracia. Ya es tarde para psicólogos, llamad a los abogados. Por @SuperFalete

"Yo también quiero vivir sin trabajar" por @SuperFalete
"Yo también quiero vivir sin trabajar" por @SuperFalete | antena3.com

Cristina piensa que Tito quiere vivir sin trabajar. Toma, y yo también. Recuerdo que en la entrevista previa Tito dijo que su sueño era es tener su propia pescadería en el barrio. A lo mejor ahora piensa que ya está todo el pescado vendido y no le hace falta madrugar. A las sospechas de Cristina de que Tito es un poco “flojo” a la hora de trabajar hay que sumar la cuñada que le ha salido, que piensa que "Cristina es más seca que el pan que se comen los palomos” y que él, además, no tiene ningún interés en aprender catalán. Al menos, pudimos ver que hay cierta complicidad a la hora de anunciar pizzas y depilación láser. Por algo se empieza.

"Ya es tarde para psicólogos, llamad a los abogados"


José Ramón, que dice de sí mismo que es muy celoso, está bastante mosqueado con Alberto y su mejor amigo por conversaciones como la que sigue:

-Voy a probarme ropa. Tira p‘allá que me vas a ver la colita.
-No sería la primera ni la última vez.

Lo de la primera pase pero, ¿y lo de la última? Y todo esto aderezado con la sonrisa pícara del amigo de Alberto. No sé ya qué pensar, porque además se llama Alexandro y es muy difícil competir con un Alexandro, que se lo digan a cualquier rey persa.

Por su parte, Pedro empìeza a hablarle de sus amigas a Mónica: “Esta es Charo, tuvimos un rollete”. “¿Te acuerdas de Alexia? Pues ese cuerpo también fue mío”. Y Mónica está asustada. Y Pedro se asusta de ver a Mónica asustada. Y todos nos asustamos al verles a los dos. Esta pareja da mucho juego porque Mónica ha llegado a reñirle por no ordenar los calzoncillos por colores. Si viene a mi casa, flipa. Yo los clasifico en limpios (los de los cajones) y sucios (los del cesto de la lavadora).

Sabrina y Jonathan tienen una pequeña discusión sobre si las galletas son “coquis” o “cuquis”. Son galletas y punto, como los “mafins” son magdalenas de toda la vida. También  han tenido una “crisis de colocación de cosas en los armarios”, pero todo esto no es nada comparado con que Sabrina se ha tenido que enfrentar  a la sinceridad de la madre de él, que se podría resumir en “la primera vez que te vi no me gustaste, pero luego tampoco”. La madre de Jonathan dice que “a veces es un poco brujita”. Qué ternura producen los diminutivos. Seamos claros: las suegras como usted son una bruja siempre para la nuera. A pesar de ello, Sabrina piensa que es la mujer de Jonathan por encima de todo. Y por debajo, por donde haga falta.

Y finalmente están Bernardo y Andrea. Él se alegra de que ella haya ido a su casa sin los hurones (“las ratas estas” las llama él).  Bernardo le reprocha a Andrea que solo toque a su perro. Se llevan muy mal, tanto que ha tenido que intervenir la psicóloga del programa, que ha ido a la casa de Bernardo armada de paciencia y con un chaleco antibalas. 

Pienso que empieza a ser hora de que comiencen los divorcios antes de que ocurra una desgracia. Ya es tarde para psicólogos, llamad a los abogados.

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