Cualquiera que haya visto alguna vez 'Pretty Little Liars' sabe que no es una serie que se caracterice por la calidad de su guión o por tener una realización cuidada. Si por algo gusta es por lo petardas que son las cuatro protagonistas, por los interminables mensajes de "A" o por cómo han sabido estirar un argumento simplón y convertirlo en una ficción de éxito rotundo entre las adolescentes.

La serie, que mezcla sin ningún pudor drama barato, misterio, thriller y culebrón de sobremesa, es tramposa como ninguna otra. A lo largo de las dos temporadas que lleva en antena ha cometido innumerables fallos e incongruencias en la trama misteriosa de "A", algunos de ellos muy evidentes y que sacan los colores. "A" más que un espía es un ente todopoderoso que está en la mente de las cuatro protagonistas y que es capaz de transportarse en el tiempo y en el espacio. Ahí está la trampa de 'Pretty Little Liars', pero también su gracia.

¿Un final inesperado?
Durante dos temporadas el dedo que señala la identidad de "A" se ha puesto en muchos de los personajes de la serie, y al final es Mona, la amiga de Hanna, la que ha espiado sin descanso a las cuatro chicas. En un sonrojante giro argumental que trae a la doctora Sullivan (terapeuta de las chicas y también amenazada por "A"), se explica al espectador que un trastorno de personalidad hacía que Mona se sintiese omnipresente. Pero estaba claro que la identidad se "A" no se iba a desvelar así como así y en los últimos minutos del capítulo queda demostrado que Mona no está sola y que todo responde a un plan de la verdadera "A".

Por lo demás la serie continua con las tramas recurrentes de quita y pon: Tobby vuelve con Spencer (¿por sexta vez?), Aria y Ezra siguen adelante con su prohibido y cansino idilio, Hanna está en shock porque su amiga Mona es "A" (no saben lo que les viene encima) y Emily se topa con el cadáver de su novia Maya envuelto en plástico (¿será una nueva víctima de "A"?). Lo que queda claro es que la tercera temporada, que llegará el 5 de junio, seguirá regalándonos momentos de dramatismo sobreactuado y tramas misteriosas que cojean por todas las patas. 

Y como guinda del pastel tenemos a Jenna, que es el personaje mejor construido de todos. Era obvio que las gafas de sol no disimulaban su ceguera, sino las ansias de venganza hacia las cuatro pequeñas mentirosas. En los últimos capítulos le han dado un giro todavía más retorcido al personaje y sabemos que ella es una de las cabecillas de "A", cuya identidad se han guardado los guionistas para no quedarse sin serie.

A muchos les sorprende que una serie como 'Pretty Little Liars' tenga tanto éxito. No me extraña. Es como si se tratara de un enjambre de tramas cruzadas que en muchas ocasiones no tienen conexión la una con la otra, pero la serie siempre avanza, siempre aporta elementos nuevos para que te olvides de los antiguos y sobre todo, sabe mezclar todos los tópicos adolescentes, tanto amorosos como de misterio.

'Pretty Little Liars' es una buena serie de lo mala que es. ¿Qué más da quién sea "A"? Lo que queremos es que continúen los flashbacks en los que Hanna, con una caracterización propia de 'Homo Zapping', parece gorda. No podemos esperar a la enésima ruptura entre la desesperante Aria y el más que soso Ezra. Confiamos en que Spencer vuelva a liarse, por séptimo tercera vez, con algún ex de su hermana. Y que nunca falten los mensajes de "A", auténtica protagonista del irresistible desaguisado que es 'Pretty Little Liars'.