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VERANO Y MASCOTAS

Llega el calor: estos son los peligros veraniegos para nuestros perros

Si no queremos que un susto acabe con nuestros planes de ocio, debemos saber cuáles son los principales peligros que acechan a nuestras mascotas en esta temporada.

Llega el calor: estos son los peligros veraniegos para nuestros perros

iStock Llega el calor: estos son los peligros veraniegos para nuestros perros

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Pues sí, parece que finalmente llega el verano y este año podremos disfrutarlo un poco más. Con el mes de junio se comienzan las salidas a la sierra, las escapadas a la playa o las barbacoas en la casita de campo y esta vez acompañados de nuestros fieles compañeros.

Si no queremos que nuestros planes de ocio acaben con un susto, debemos saber cuáles son los principales peligros que acechan a nuestras mascotas en esta nueva temporada.

Escapadas al campo o la montaña

Pasar un fin de semana en plena naturaleza recarga las pilas de cualquiera y nuestro perro disfrutará de lo lindo correteando entre pinares. Sin embargo, como ya comentamos en anteriores artículos, no debemos despistarnos y si cruzamos zonas de gramíneas secas, sería aconsejable atarlo y minimizar la posibilidad de que alguna espiga dé por finalizada nuestra excursión con una visita a la clínica más cercana.

Otro peligro frecuente, al que estamos expuestos también nosotros, son los insectos como avispas, escolopendras o arañas. Si nuestro amigo sufre una picadura, probablemente tenga una reacción alérgica y necesite acudir al veterinario para recibir al menos una dosis de corticoesteroides.

También pueden ser mordidos por alguna culebra o víbora. Aunque la mayoría no son mortales, su mordedura sí es muy dolorosa y requiere también asistencia veterinaria.

Estos peligros no suelen estar por los caminos, sino en la maleza por lo que, si queremos disfrutar de una jornada sin sustos, se recomienda no salirse de las sendas o al menos no dejar que nuestro perro se separe y acceda a zona boscosa y de matorral denso.

Al llegar a la casa es muy importante sacar un rato para revisar a nuestro amigo y asegurarnos que ninguna garrapata se ha quedado anclada en su pelaje. Si le descubrimos una legaña espesa, es muy importante lavar los ojos con suero fisiológico abundante para que arrastre cualquier resto vegetal o larva (Thelazia) que pueda haberse introducido.

Viaje a la playa

Tras mucha espera e incertidumbre, por fin podemos volver a pisar la arena y darnos ese chapuzón tan esperado. Por mucho que nos guste el sol y el calor, no debemos olvidar que nuestros perros no sudan y su termorregulación es mediante jadeo, por lo que su tolerancia a las altas temperaturas es muy limitada.

La siesta del perrete
La siesta del perrete | iStock

De todos es sabido que dejar a los perros dentro del coche al sol trae graves consecuencias, lo que no siempre se explica es que, durante los meses de verano, bastan 3 minutos con las ventanillas subidas para que sufran un golpe de calor aunque el coche este a la sombra.

Otra de las causas del golpe de calor son los paseos entre las 12 del mediodía y las 8 de la tarde. Por más que nos apetezca trotar por el paseo marítimo con la brisa marina, a nuestros perros les incrementa mucho la temperatura corporal y pueden pasar del trote al colapso sin previo aviso.

Otro riesgo son las quemaduras solares. Las zonas del cuerpo con menos pelo, como puede ser la trufa, el morro, las orejas o por ejemplo los ojos, pueden quemarse o hacerse úlceras, por lo que debemos evitar que tengan una exposición directa al sol.

Cada vez hay más playas que nos dejan llevar a nuestro perro y que se den un chapuzón con nosotros. La experiencia siempre es divertida, pero al igual que nosotros, debemos aclarar bien todo su pelaje con agua dulce. Hay que asegurarse de que queda bien seco al final del día y que no han quedado zonas con sal porque son muy propensos a sufrir eccemas cutáneos que requieren tratamiento durante semanas.

Por desgracia, en el mar a veces nos encontramos con las desagradables medusas. Saber cómo actuar puede minimizar las lesiones y que quede todo en un susto. Lo mas importante es salir inmediatamente del agua y evitar que el perro se lama o rasque la zona dañada. Si es posible, aplicaremos frío para calmar el dolor, poniendo hielo en un trapo o bolsa de plástico, nunca directamente. Lavaremos con abundante agua de mar, NUNCA AGUA DULCE, y rascaremos suavemente con una tarjeta de crédito o superficie semejante (nunca frotar con toalla) para eliminar los restos que puedan quedar. El vinagre o el limón en la zona afectada inactivarán los restos del veneno.

Las piscinas son más seguras, pero debemos asegurarnos de que nuestro perro es capaz de entrar y salir por sí mismo ya que, aunque saben flotar, no aguantan mucho rato nadando y pueden ahogarse cuando las fuerzas fallan. Al igual que en el mar, debemos aclarar con agua dulce su pelaje y evitar que se quede húmedo.

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