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PUNTO P

Estimular con el dedo el ano de la pareja, ¿un tabú?

Cada vez hay más parejas que prueban a la estimulación del punto P masculino con el dedo, pero suelen ser ellas las que se atreven a proponerlo.

Estimular con el dedo el ano de la pareja, ¿un tabú?

iStock Estimular con el dedo el ano de la pareja, ¿un tabú?

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Cuando hablamos de sexo anal, el imaginario colectivo tiene en mente estimular, generalmente mediante penetración, el ano femenino. Pero en realidad sabemos que, aunque el ano tiene terminaciones nerviosas sin importar género ni orientación, que pueden ser una gran fuente de placer, son los hombres los que tienen una mayor sensibilidad a la hora de penetrar, debido a que de esta forma se estimula su próstata. Es lo que se conoce como punto G masculino o punto P. ¿Se le puede sacar más partido?

“En las relaciones heterosexuales, el 90% de las veces, el ano que recibe caricias o penetración, es el de la mujer”, afirma la sexóloga Norma Bejarano. No obstante, cada vez hay más parejas abiertas a probar otras formas de estimulación. Algunas tan sencillas como introducir el dedo, ligeramente, en el ano de la pareja. Aunque no siempre se sabe como “introducir” el tema.

“Hay un buen número de hombres que le han añadido al combo de sus eróticas la estimulación anal, en principio, con el dedo”, insiste de nuevo Bejarano. La cuestión es, ¿lo piden ellos? ¿Lo preguntan ellas?

Según Bejarano, una vez más, ellas suelen llevar la iniciativa. “Las mujeres han ido superando los tópicos de la estimulación del ano masculino, y la han hecho parte del juego. Así la suman a la práctica oral o a la masturbación. Se han vuelto muy curiosas por explorar esta zona erógena en ellos, y por ver y disfrutar con sus reacciones”.

La idea de unirlo al sexo oral o la masturbación hace que el gesto se entienda como una estimulación más dentro de toda al área genital. “Por el otro lado, todo el tema del punto P, como centro de placer masculino, ha despertado curiosidades varias. El orgasmo prostático, les ha resultado llamativo a muchos. Claro que también depende de la apertura a la experiencia masculina”.

Sin embargo, pese a que esta práctica se realiza cada vez de forma más habitual, sigue costando hablar de ella. “Si el hombre se ha aventajado al tabú, al moralismo, y ha comprendido que el placer no riñe con el género ni la orientación, puede expresar abiertamente sus vivencias sexuales”. Otra cuestión clave es la confianza, necesaria para derribar mitos y falsas creencias en sexualidad los dos juntos.

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Sexo | iStock

La comunicación, de hecho, es importante para que esta práctica resulta realmente satisfactoria. “Debe haber disposición y consentimiento, no debe dejarse estimular el ano por complacer, si no le apetece que no haya temor a decir no”, insiste la experta. Además, no hay que “atacar” la zona de cualquier manera. No olvidemos que se trata de una zona con especial sensibilidad que hay que tratar con mimo, y que lo mejor es ir experimentando poco a poco para ir probando y asumiendo sensaciones.

“Debe haber preparación, juego, abundante excitación y lubricación disponible. Es importante que el cuerpo esté relajado y que se pruebe a estimular en el mejor momento. Para ello el hombre también puede ir indicando o guiando. Por ejemplo, si está por tener su orgasmo puede pedir ser penetrado para aumentar la sensación y que sea más intensa”, explica la sexóloga.

Por último, no hay que olvidar que para que todo vaya bien y se quiera repetir mejor tener cuidado con las uñas, la higiene de manos, evitar accesorios como anillos y probar a meter el dedo solo un poco para probar. Si queremos profundizar, pero nos da miedo mancharnos o manchar, siempre podemos poner un preservativo en el dedo.

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