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HIPERQUERATOSIS PLANTAR

¿Tienes callos en los pies? Esto es lo que tienes que hacer (y lo que no)

El 80% de las personas presenta callos en los pies alguna vez en la vida. Es necesario tratarlos a tiempo (y nunca con remedios caseros que pueden incluso empeorarlos) para que no vayan a más y no produzcan molestias en un futuro.

¿Tienes callos en los pies? Esto es lo que tienes que hacer (y lo que no)

¿Tienes callos en los pies? Esto es lo que tienes que hacer (y lo que no)iStock

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Se conoce como hiperqueratosis plantar –comúnmente "callos"– a la acumulación de capas de piel dura que se crea normalmente entre los dedos y la zona metatarsal (almohadilla). "Sabes que tienes callos cuando notas la zona del pie más dura y rasposa y más sequedad", explican Paula Gómez y Sara Claramunt, doctoras de la clínica podológica Caminem, en Sant Cugat del Vallès (Barcelona).

Los motivos para la formación de callos pueden ser diversos, pero las doctoras apuntan, sobre todo, cinco: el uso de un calzado inadecuado, el tipo de pisada, la práctica de deportes de impacto, la falta de hidratación o las patologías estructurales del pie.

¿Qué hacer si tenemos callos?

En primer lugar, olvidar remedios caseros como remojar los pies y eliminar los callos con una piedra pómez o una cuchilla, ya que podríamos estar retirando piel sana. Otros remedios populares en internet pero escasamente efectivos son la aplicación de manzanilla, tomate, bicarbonato, caléndula, zumo de limón o cualquier otro producto que ablande la piel de los pies, que pueden ser efectivos en el momento pero que en ningún caso resolverán el problema. Hay quien aconseja incluso retirar los callos con una cuchilla, cosa que puede causar un daño definitivo en la piel de nuestros pies.

Lo mejor, pues, es contactar con un profesional de la podología que pueda realizar el diagnóstico correcto y prescribir el tratamiento adecuado para él. "Es importante realizar un diagnóstico diferencial de otras patologías del pie como verrugas plantares u otras", señalan desde la clínica Caminem. Generalmente se emplean varios sistemas para eliminar de forma definitiva los callos en los pies, que en algunos casos pueden resultar dolorosos y en otros, si están en una zona visible del pie, también antiestéticos. "La quiropodia es un tratamiento podológico muy habitual, que consiste en la eliminación de callosidades y alteraciones en las uñas de los pies con el fin de evitar y prevenir posibles molestias. Posteriormente siempre aconsejamos realizar un estudio de la pisada para determinar los puntos de mayor presión al caminar y la causa de la formación de estas callosidades. Gracias a las plantillas personalizadas conseguimos equilibrar las presiones y podemos descargar esas zonas de presión para evitar la hiperqueratosis plantar a corto y largo plazo", explican Gómez y Claramunt.

Callos
Callos | iStock

En casos más problemáticos se puede recurrir a la cirugía, la solución definitiva para eliminar esta patología. "Hay casos en los que debemos eliminar protuberancias óseas que puedan estar provocando la formación de callosidades, o en otros casos se debe reestructurar y alinear toda la parábola metatarsal", señalan. Se emplea una cirugía de mínima incisión, que evita cicatrices dolorosas y la colocación de grapas y tornillos dentro del pie. Las doctoras destacan la eficacia de este tratamiento: "El paciente se va caminando a casa y la recuperación es rápida".

Para evitar la formación de callos en los pies las especialistas recomiendan utilizar siempre el calzado adecuado de horma amplia. Los zapatos de tacón alto y las sandalias sin sujeción son el tipo de calzado que suele dar más problemas de callos. Es conveniente, además, hidratar el pie con una crema hidratante especial. Según un estudio elaborado por Neutrogena con el aval del Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos de España (CGCOP), un 73% de los españoles asegura ponerse crema hidratante en los pies, aunque solo el 49% utiliza hidratantes específicas para pies, cosa que reduce el grado de hidratación y la salud de los pies. Por último, es importante visitar al podólogo, incluso si no presentamos callos, para realizar un estudio biomecánico que permita prevenir el problema antes de que aparezca.

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