INCENDIOS
Lluvia y ceniza, la mezcla que puede transformarse en un auténtico peligro
Se puede convertir una riada de lodo que, además de contaminar, también puede llegar a arrastrar todo a su paso.

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Aunque el verano no se ha terminado, a estas alturas el fuego ya ha dejado miles de hectáreas quemadas en España. Tan solo en lo que va de año, ya son casi 300.000 en todo el país.
Por otro lado, poco a poco se acerca la época de tormentas. La lluvia, en condiciones normales, es un elemento fundamental para la recuperación de ecosistemas. Sin embargo, debe ser una lluvia ligera.
En el caso de ser tormentas torrenciales se pueden llegar a producir verdaderos peligros. "Los incendios forestales tienen efectos muy negativos sobre el suelo. Después de un incendio el suelo queda desnudo, existe el riesgo de que las próximas precipitaciones arrastren ese suelo", señala Asier Saiz, decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes de Castilla y León.
Y es que el agua procedente de las lluvias, mezclada con la ceniza, consecuencia de los incendios, puede llegar a transformarse en riadas de lodo que generan consecuencias muy negativas. Entre ellas, la contaminación que se genera en el agua y que estas riadas pueden llegar a arrastrar todo a su paso y generar un auténtico peligro.
"Es muy importante actuar para evitar el impacto del abastecimiento de las localidades. Una vez que el fuego está extinguido planteamos cuatro fases. Una primera fase que consiste en realizar medidas de urgencia como pequeñas albarradas o pequeños sistemas vegetales para evitar el arrastre del suelo. En esta fase también tendremos que hacer algo con la madera, retirarla para evitar plagas. También hay que recuperar las infraestructuras, los caminos", señala Saiz.
La siguiente fase será tarea de los ingenieros forestales, realizar un proyecto de repoblación. "En Castilla y León, por ejemplo, empresas y centros tecnológicos estamos desarrollando semillas que permitan recuperar estos suelos, que crezcan rápidamente y que estén adaptadas a las condiciones nuevas generadas por los incendios", asegura.
La tercera fase consiste en poner en marcha todos los proyectos desarrollados. Y la última consiste en realizar tareas de prevención para que esto no vuelva a suceder.
"Esta fase se debe hacer durante todo el año, ahora deberíamos empezar en octubre", señala Saiz.
Un proceso de recuperación de territorios que puede durar décadas.
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