Narcotráfico
El Gobierno andaluz reclama recuperar con urgencia un equipo especializado contra el narcotráfico
Las asociaciones de Guardia Civil sostienen que la desaparición de la unidad especializada fue "un error político".

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El portavoz de la asociación de la Guardia Civil, JUCIL, Agustín Domínguez ha reclamado la recuperación de OCON-Sur, la unidad creada para combatir el narcotráfico en el Campo de Gibraltar, ante el aumento de la violencia y la expansión de las organizaciones criminales por el litoral andaluz.
Domínguez recuerda que el equipo nació en 2018 como respuesta a la escalada de tensión registrada en la zona y que uno de los episodios que precipitó su puesta en marcha fue el asalto a un hospital de La Línea de la Concepción para liberar a un narcotraficante detenido."Ese fue el punto de inflexión. Se demostró que aquello no podía seguir así", afirma. La unidad quedó integrada por alrededor de 150 agentes seleccionados por su experiencia y capacidad operativa. Aunque inicialmente se concibió como un dispositivo temporal, sus buenos resultados y la extensión del narcotráfico a otras provincias andaluzas hicieron que permaneciera activo durante más tiempo.
Según explica el portavoz, OCON-Sur estaba compuesto exclusivamente por guardias civiles procedentes de diferentes puntos de España. Su actividad acabó extendiéndose desde el Campo de Gibraltar a otras zonas de Cádiz, Huelva y Málaga, a medida que los narcotraficantes buscaban nuevas rutas para el desembarco de droga.
El final del OCON-Sur "Fue una decisión política"
Domínguez atribuye la desaparición del grupo a una decisión política y cuestiona el argumento de que la unidad ya había cumplido la función para la que fue creada. "Se dijo que el narcotráfico había disminuido de intensidad y que el equipo ya había demostrado su eficacia. Nosotros creemos que eliminarlo fue un error político, y el tiempo lo ha demostrado", señala.
El portavoz sostiene que, poco después de la disolución de OCON-Sur, aumentó la actividad de las organizaciones criminales en Cádiz, Huelva, Sevilla, Málaga y Almería. También descarta que el coste económico justificase la medida: "Solo con el dinero en efectivo intervenido al narcotráfico se podía haber mantenido la unidad".
Domínguez defiende que una de las principales fortalezas de OCON-Sur era su dedicación exclusiva a la lucha contra la droga. En la actualidad, recuerda, los Equipos de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) desarrollan "servicios extraordinarios", pero también deben investigar otras modalidades delictivas, como el tráfico de personas, los delitos patrimoniales o las organizaciones criminales.
"No existe un grupo con aquella cantidad de agentes, aquellos medios y, sobre todo, aquella exclusividad", lamenta. OCON-Sur, añade, no solamente intervenía en los alijos, sino que investigaba las estructuras económicas y el blanqueo de capitales relacionado con el narcotráfico.
Armas de guerra y ataques más directos
El portavoz advierte de que la violencia empleada por los narcotraficantes "ha subido claramente un escalón". Según relata, hace años encontrar una pistola durante un alijo era algo excepcional, mientras que ahora los agentes localizan con mayor frecuencia armas cortas y armamento de guerra."Ya es raro no encontrar pistolas o armas como AK-47 y subfusiles Skorpion. Estamos hablando de armamento sofisticado y con una capacidad letal muy grande", asegura.
Domínguez explica que los ataques contra la Guardia Civil no son nuevos, pero considera que ahora se producen con más frecuencia y de una forma más directa. "Les da igual que seas guardia civil, que vayas uniformado o de paisano. Ya no solo llevan las armas, sino que hacen uso de ellas", sostiene.
En el pasado, añade, los narcotraficantes empleaban otros métodos para intentar inutilizar las embarcaciones policiales, como lanzar bolas metálicas cuando navegaban a gran velocidad o utilizar extintores durante las huidas por carretera. "Eran técnicas violentas que podían causar daños a los compañeros, pero ahora hemos pasado a las armas de fuego", afirma.
A su juicio, la desaparición de OCON-Sur también incrementó la sensación de impunidad. «Cuando estaba la unidad no se acercaban a repostar con la facilidad con la que lo hacen ahora. Sabían que los agentes estaban encima y se lo pensaban mucho más antes de entrar o realizar una operación», apunta.
Más protección jurídica para los agentes
Domínguez reclama, además, una mayor seguridad jurídica para los guardias civiles que tengan que utilizar su arma reglamentaria ante una agresión. El portavoz asegura que los agentes pueden pasar cuatro o cinco años inmersos en procedimientos judiciales que condicionan su carrera profesional.
"Si está en peligro tu vida o la de otra persona, utilizas el arma, pero piensas mucho en las consecuencias. Esa incertidumbre amarga la vida del profesional", afirma.Por este motivo, pide que las actuaciones en las que un agente responda a disparos, a un intento de atropello o al ataque de una embarcación sean investigadas con mayor rapidez y con suficientes garantías jurídicas, sin dejar de comprobar que la respuesta policial se ajustó a la ley.
Una reconstrucción "más complicada"
El portavoz considera positiva la petición de recuperar OCON-Sur, aunque reconoce que reconstruir ahora una unidad semejante sería más difícil debido al crecimiento de las estructuras logísticas y económicas del narcotráfico.
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"Les hemos dado tiempo para crear una infraestructura inmensa. Volver a ponerse a su altura, como llegó a conseguir OCON-Sur, costaría mucho más", advierte. A pesar de estas dificultades, insiste en que es necesario actuar antes de que la violencia afecte a más agentes y ciudadanos ajenos a las actividades criminales. "El Gobierno tiene que darse cuenta de que debe atajar este problema ya y evitar que siga creciendo", concluye.
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