Capítulo 671
Tomás le confiesa a Salva el motivo de su visita: ¡quiere vender la casa que tienen ambos en común!
El hombre le ha desvelado a su hijo que quiere vender la casa familiar, de la que le corresponde la mitad a Salva: quiere desvincularse de él y olvidar todo lo que pasó allí.

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Salva se había llevado una alegría al ver a su padre después de tantos años.
Tomás se ha presentado de sorpresa en Toledo y le ha anunciado que tiene que hablar con él sobre una importante decisión que ha tomado.
El cantinero se ha quedado en ascuas, pero una vez ha hablado con su padre, todo se ha vuelto más amargo.
Tomás le ha comunicado que quiere vender la casa familiar, de la que, le corresponde la mitad a Salva. Se ha jubilado y no le queda dinero, por lo que necesita liquidez.
Salva se ha quedado helado al oír a su padre... ¡es la casa de toda una vida! No obstante, Tomás ha sido tajante: no quiere tener nada en común con él, ni con los recuerdos que le trae ese lugar; quiere olvidarlo todo.
El cantinero le ha explicado que, cuando salió de la cárcel, le escribió una carta pidiéndole perdón, donde se arrepentía de lo que había hecho y, en consecuencia haberle causado sufrimiento a su madre.
Pero Tomás nunca la leyó. No está dispuesto a perdonarle: le sigue culpando de la muerte de su madre.
Además, le ha dejado claro que venderá la casa, quiera Salva o no. Si no es por las buenas, lo llevará un juez.
¿Qué va a hacer ahora el cantinero?
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