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¿Quieres triunfar en la cena de empresa? ¡Ten esto en cuenta!

Disfruta de la cena de Navidad de la empresa, siéntete fantástica con tu look y sigue una serie de pautas para no dar la nota, sentirte cómoda y triunfar. En este artículo te damos unos consejos para que no se tuerza la noche y sea memorable. ¡No te los pierdas!

Mesa larga con cubiertos, cristalería y vajilla preparada para muchos comensales

Mesa larga con cubiertos, cristalería y vajilla preparada para muchos comensales Pexels

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Quizá trabajes para una pequeña o mediana empresa y la cena de Navidad, no suponga una cita importante en tu calendario; pero si a nivel profesional es todo un evento, vas a estar rodeada de todos tus compañeros y de la cúpula directiva, debes tener en cuenta más de un detalle.

En este artículo te hacemos una lista de cosas a tener en cuenta para que si tu presencia en la cena de empresa se te recuerda especialmente, sea por lo guapa y acertada que estuviste, y no por alguna metedura de pata que pudiste cometer.

Escoge con cuidado el outfit

"El traje hace al monje", o al menos eso dicen. En una cena de Navidad tienes la oportunidad de mostrar una imagen que se aleje de la versión más ejecutiva que luces cada día.

Lo más difícil reside en conseguir el equilibrio: ir de fiesta, pero no para alfombra roja; ir elegante, pero no como para una ceremonia; ir informal, pero no casual… En este artículo de hace unos días os avanzábamos alguna idea con la que seguro que triunfarás.

Ten en cuenta algo importante: los complementos marcan la diferencia, ya lo sabes. Un calzado bonito, pero con el que te sientas cómoda para aguantar toda la velada, será fundamental para ahorrarte el permanecer sentada toda la noche soportando el dolor de pies.

Elige el sitio en el que te sientas

No es que nos propongamos fomentar actitudes infantiles como elegir pareja para ir en el autocar escolar; no hace falta que quedes con alguien para que te guarde un asiento, porque puede quedar feo, pero elige bien el sitio en el que vas a sentarte a cenar.

Puede que no te apetezca compartir un par de horas con aquel compañero con el que no tienes demasiada afinidad o con tu jefe directo, al que ya tienes muy visto.

Llega un poco antes de la hora de inicio, localiza esa silla que te permita ausentarte con facilidad para atender una llamada, ir al baño o levantarte para hablar con otros compañeros. No te quedes atrapada entre la mesa y la pared y conversaciones densas. ¡Elige bien!

Repasa los temas básicos de protocolo

Es posible que tengas un menú cerrado y que cenes rodeado de tus compañeros más cercanos, pero si los astros no se alinean, puede que acabes con un menú con el que no te sientas cómoda y con personas que supongan un compromiso.

Repasa los modales más básicos para dominar el lenguaje gastronómico: el uso de los diferentes cubiertos, dónde se sitúa tu panecillo, cuál es la copa de cada vino, cómo colocarte la servilleta… nadie quiere confundirse con la copa del vecino ni que por un malentendido el camarero te retire ese plato del que tanto estabas disfrutando.

Tampoco estaría mal que hagas un ejercicio previo de pensar en temas adecuados para conversar con cualquiera que se te ponga delante, no peques de persona entendida, ni de graciosa, ni de callada.

Pon un límite horario al alcohol y al móvil

Pásatelo bien, disfruta de la noche, brinda con tus compañeros y compártelo en redes si te apetece, pero ponle freno a tiempo. Nadie quiere ser recordado como esa persona que se convirtió en la pesada de turno después de beberse un par de copas de más, y mucho menos quiere ver fotos al día siguiente publicadas en las redes.

Desde aquí te aconsejamos que te marques una hora límite, tanto para beber como para hacerte fotos. Las instantáneas al principio de la noche son ideales: tienes el maquillaje y el peinado recientes y la actitud expectante, después, quizá no sean tan buena idea.

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