POR LA NOCHE

¿Es malo dormir con mi mascota en la cama?

Es muy placentero sentir la respiración pausada de nuestra mascota durmiendo a nuestro lado. Pero no es lo mismo dormir con perros que con gatos, que pueden transmitir diversas enfermedades.

Una mujer junto a su perro en la cama.

Una mujer junto a su perro en la cama. Pexels

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La felicidad que aporta una mascota es difícil de explicar y solo pueden llegar a comprenderla aquellos que tienen la suerte de compartir su hogar con algún perro o gato.

El sentir a nuestro minino dormido sobre nuestro regazo o al perro echo una rosca a nuestros pies nos aporta una sensación de calma y sosiego que difícilmente encontramos en otros momentos del día.

Esas sensaciones se deban a la cascada de endorfinas que se liberan en nuestro organismo al sentir el contacto con nuestra mascota y que consiguen bajar nuestra presión sanguínea y nuestra ansiedad.

Hay numerosos estudios científicos que demuestran estos beneficios en personas con deficiencias psicológicas o físicas y cómo la convivencia con animales les ayuda en su recuperación y bienestar.

¿Es bueno domir con mi gato?

Si tenemos como mascota a un gato, es difícil que no acabe encima de nuestra cama en algún momento. La libertad de movimientos por toda la casa implica casi necesariamente explorar la habitación y por ende que pruebe lo mullido que es nuestro edredón.

Impedir que elija ese lujo como su cama favorita es muy difícil pero deberíamos intentarlo ya que son numerosos los problemas que nos puede ocasionar el colecho con ellos.

Por más satisfactorio que sea sentir la respiración pausada de nuestro minino durmiendo a nuestro lado, debemos ser conscientes que compartimos múltiples enfermedades y precisamente es durante la noche cuando más fácilmente puede pegárnoslas. Concretamente: la tiña, los parásitos o enfermedades bacterianas como puede ser una conjuntivitis.

Además tema a parte son las patas, que no están precisamente desinfectadas, ya que las usan para enterar sus heces cada vez que van al arenero.

Como añadido, hay muchos estudios que demuestran que el compartir cama con ellos puede favorecer el desarrollo de alergias por los restos de pelos y descamación que liberan en nuestra ropa de cama.

Por supuesto, es importante recordar que el ciclo de sueño de los gatos es totalmente diferente al humano, teniendo nuestro felino una predilección por la actividad en las horas nocturnas, por lo que su alternancia de vigilia y juego durante la noche puede dificultar bastante nuestro descanso y corremos el riesgo de algún mordisco o arañazo furtivo, si deciden jugar con nuestros pies o manos a las 3 de la madrugada.

¿Es bueno que los gatos compartan habitación con los niños?

Por todos estos motivos no es recomendable tampoco permitir que compartan habitación con los niños, salvo que forme parte de alguna terapia asistida, en cuyo caso es fundamental extremar al máximo los controles veterinarios, desparasitaciones, higiene y educación de nuestra mascota.

¿Es malo dormir con el perro en la cama?

En el caso de los perros, es más frecuente compartir habitación que cama. Su instinto por defender la manada y detectar cualquier peligro, nos aporta una seguridad que se suma a los múltiples beneficios para el descanso que nos regala nuestro fiel compañero.

Sin embargo, hay una delgada línea que debemos saber detectar para evitar que esa felicidad se torne en problemas. Es muy importante una correcta educación de nuestro can, ya que cederles tantas posiciones dentro de la "manada" puede desencadenar una serie de conflictos de territorialidad y que lleguen a echarnos de nuestra propia cama.

Igualmente debemos ser conscientes que lo que hoy nos parece entrañable e idílico, como es compartir una cama de 1,50 m con nuestro cachorro de labrador, puede pasar a ser un problema cuando tengamos una pareja durmiendo a nuestro lado y el cachorro pase a pesar 30 kg.

Es muy importante establecer las bases de una buena educación desde cachorros para poder disfrutar de una convivencia tranquila durante los años de vida en común que nos regale nuestra mascota.

Si bien es cierto que el contacto con ellos nos calma y nos alegra el día, debemos aprender a aprovechar todas esas experiencias sin que nos resten las complicaciones que pueden surgir por no haber sabida establecen unos limites básicos.

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