CLAVES PARA ENTRENAR MEJOR

¿Entrenas con pesas y no notas resultados? Cómo entrenar fuerza sin cometer errores

¿Estás segura de que haces bien tus ejercicios en el gimnasio? Algunos errores de ejecución son más habituales de lo que pensamos y corregirlos puede marcar la diferencia en tu entrenamiento. Aprender a identificarlos es clave para entrenar con más control y eficacia.

Grupo de mujeres haciendo ejercicio con mancuernas

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Entrenar en el gimnasio no consiste únicamente en mover peso. La técnica, el control y la posición del cuerpo son fundamentales para conseguir que cada ejercicio cumpla realmente su función y, sobre todo, para reducir el riesgo de molestias y lesiones.

En este artículo quiero enseñarte tres ejercicios muy habituales que veo realizar con frecuencia de una forma que puede hacer que perdamos eficacia, control y calidad de movimiento. Son errores muy comunes y, en muchos casos, fáciles de corregir cuando sabemos qué debemos buscar.

1. Press de hombro con mancuernas: no se trata de empujar hacia delante

El press de hombro con mancuernas es un ejercicio fantástico para trabajar principalmente la musculatura del hombro, además de implicar otros músculos que ayudan a estabilizar el movimiento. Sin embargo, un error bastante habitual es convertirlo, sin darnos cuenta, en una especie de press hacia delante.

Cuando las mancuernas se desplazan excesivamente hacia delante durante el movimiento, podemos perder una posición cómoda y estable del hombro. Además, en lugar de buscar un movimiento principalmente vertical, terminamos empujando en una dirección que no resulta natural para nuestra estructura.

Mujer levantando unas mancuernas
Mujer levantando unas mancuernas | Magnific

Una buena referencia es colocar las mancuernas ligeramente en diagonal, con los codos en una posición cómoda y no completamente abiertos hacia los lados. Desde ahí, buscamos llevar las mancuernas hacia arriba, manteniendo el control durante todo el recorrido.

No se trata de subirlas de cualquier manera ni de forzar una posición concreta. Cada persona tiene una movilidad y una anatomía diferentes, por lo que debemos encontrar una trayectoria que permita realizar el movimiento con comodidad, estabilidad y control.

La clave: piensa en empujar hacia arriba, no hacia delante.

Y recuerda algo importante: más peso no significa necesariamente más trabajo. Si para mover las mancuernas tenemos que modificar constantemente nuestra postura o perder el control, probablemente el peso sea demasiado elevado.

2. Curl de bíceps con mancuernas: menos balanceo y más control

Otro clásico del gimnasio: el curl de bíceps.

¿Cuántas veces vemos a alguien empezar el ejercicio con una posición correcta y, a medida que aumenta la fatiga, comenzar a balancear todo el cuerpo para conseguir que la mancuerna suba?

El objetivo del curl es trabajar principalmente el bíceps. Para ello, necesitamos que el movimiento se produzca fundamentalmente en el codo y que el hombro permanezca lo más estable posible.

Un error frecuente es llevar la mancuerna demasiado hacia el cuello, acompañando el movimiento con el hombro. También es habitual adelantar el hombro o utilizar un impulso del tronco para superar la parte más difícil del recorrido.

En lugar de eso, imagina que quieres mantener los hombros tranquilos mientras flexionas el codo. Al subir la mancuerna, puedes pensar en acercar el pulgar hacia el hombro correspondiente, manteniendo el control y evitando que el codo se desplace continuamente hacia delante.

La fase de bajada es igual de importante. No dejes caer la mancuerna: controla el descenso y aprovecha también esa parte del movimiento.

La clave: si necesitas balancearte para completar cada repetición, probablemente necesitas reducir el peso.

Un curl bien ejecutado con una mancuerna más ligera puede ser mucho más efectivo que levantar más kilos utilizando todo el cuerpo.

Mujer haciendo ejercicio con mancuernas
Mujer haciendo ejercicio con mancuernas | Pexels

3. Peso muerto: no es tirar con la espalda

El peso muerto es probablemente uno de los ejercicios que más respeto genera y, al mismo tiempo, uno de los que más se puede beneficiar de una buena técnica.

Uno de los errores más comunes es pensar que tenemos que levantar el peso utilizando la zona lumbar. Pero el peso muerto es, principalmente, un movimiento de bisagra de cadera en el que participan de forma muy importante los glúteos y los isquiotibiales o femorales.

La idea es llevar la cadera hacia atrás manteniendo la columna en una posición estable y controlada. El peso debe mantenerse cerca del cuerpo y debemos evitar redondear o hiperextender la zona lumbar durante el movimiento.

Aquí también es importante aclarar un concepto: no buscamos aislar completamente la zona lumbar. La musculatura del tronco trabaja para estabilizar la columna mientras glúteos y femorales generan gran parte de la fuerza necesaria para realizar la extensión de cadera.

Al terminar el movimiento tampoco necesitamos echar exageradamente los hombros hacia atrás. Basta con alcanzar una posición erguida, estable y natural, contrayendo los glúteos sin hiperextender la espalda.

La clave: piensa en empujar el suelo y llevar la cadera hacia delante, no en levantar el peso con la espalda.

La técnica siempre está por encima del ego

Estos tres ejercicios tienen algo en común: muchas veces el problema no es el ejercicio, sino cómo lo estamos ejecutando.

Una técnica adecuada no significa que todas las personas tengan que moverse exactamente igual. La anatomía, la movilidad, el nivel de entrenamiento y los objetivos de cada persona pueden modificar la ejecución. Por eso es tan importante aprender a controlar el movimiento y adaptar los ejercicios a nuestras características.

Antes de aumentar el peso, pregúntate: ¿puedo hacer todas las repeticiones con control?, ¿mantengo una posición estable?, ¿siento trabajar la musculatura que debería estar trabajando?

Si la respuesta es no, quizá no necesites más peso, sino mejor técnica.

Porque entrenar mejor no consiste en levantar cada vez más. Consiste en aprender a movernos mejor, progresar de forma inteligente y conseguir que cada repetición tenga un propósito.

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