Capítulo 281

Pelayo no puede reprimir más lo que siente por Darío y acaba aceptando… ¡pasar una noche con él!

El joven sigue intentando reconquistar al marido de Marta y a Pelayo no le queda más remedio que aceptar que todavía siente algo por él.

Pelayo no puede reprimir más lo que siente por Darío y acaba aceptando… ¡pasar una noche con él!

Publicidad

Donde hubo fuego, cenizas quedan. Y si no que se lo digan a Darío y a Pelayo.

El joven ha llegado a Toledo buscando al empresario al ver en los periódicos que se había casado con Marta De la Reina.

Darío sigue muy enamorado de Pelayo y quería decirle todo lo que sentía por él. Además, desde que ha descubierto que el matrimonio de Pelayo y Marta era una tapadera, ha decidido actuar y apostar por él.

Con el corazón en la mano, Darío le confiesa a Pelayo que ha llegado a Toledo por verle a él y no por una reunión de trabajo como le había hecho creer.

“No puede haber un final feliz para nosotros”, le dice Pelayo resignado, pero Darío insiste en que él también tiene que ser feliz y que no debe seguir enterrando sus sentimientos toda la vida y que llegará un día que se arrepentirá de no haberse atrevido a amar.

“Dame solo una noche”, le insiste Darío explicándole que no ha podido olvidarlo y Pelayo, aunque en un principio le rechaza, acaba… ¡aceptando! ¡El joven empresario no puede reprimir más lo que siente por él y acaba aceptando pasar una noche de amor con él! ¡Se viene momentazo!

Antena 3» Series» Sueños de libertad

Publicidad

Sadakat descubre el plan de Ecmel demasiado tarde: una explosión deja a Kaya ciego

Sadakat descubre el plan de Ecmel demasiado tarde: una explosión deja a Kaya ciego

Sadakat reconoce ante Alya que le ha devuelto la vida a su hijo Boran, pero la paz está lejos de llegar a la familia. Alya necesita saber si puede contar con Cihan, mientras una nueva amenaza pone en alerta a los Albora.

“¡Es usted una vergüenza!”: Jaime pega a su padre, cansado de los constantes desprecios a Clara

“¡Es usted una vergüenza!”: Jaime pega a su padre, cansado de los constantes desprecios a Clara

El joven no entiende por qué Gustavo ha sido siempre tan duro con la mujer que ama, mientras que el empresario recuerda las palabras de Renata hace más de 20 años: “xa empezaches a pagar, filliño”.