
Desde hace dos años y medio la periodista Gema Huesca tiene uno de sus pisos okupados. La inquilina dejó de pagarle y aún no ha sido capaz de recuperar la vivienda.

La comunicadora cuenta en La Mesa las consecuencias de sus polémicas en redes sociales, donde asegura haber recibido amenazas de muerte y mensajes en los que deseaban que no hubiera nacido.