La muerte de Maricarmen ha desatado multitud de reacciones en las calles. La mujer cuyo rostro se convirtió en un símbolo de la crisis de la vivienda, fallecía ayer en el hospital tras ser desahuciada de su casa.
La sindicalista culpa al negocio de la vivienda del fallecimiento de la anciana y anima a que toda la indignación se transforme en movilización para conseguir mejoras.