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AVALADO CIENTÍFICAMENTE

Hacer dieta engorda: Las consecuencias de la obsesión por perder peso

La pérdida de peso o las mejoras sobre la salud son argumentos ampliamente utilizados para defender diferentes dietas. Pero… ¿Avala la ciencia estas afirmaciones?

Restricción de comida

Envato Restricción de comida

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Las revistas científicas están llenas de estudios con diferentes propuestas dietéticas a seguir para obtener diferentes beneficios como por ejemplo, una pérdida de peso en el corto plazo, un mejor control glucémico en personas con (o en riesgo de) diabetes tipo II, alivio de síntomas de la osteoartritis o la reducción de la presión arterial… Sin embargo, los estudios a corto plazo de los beneficios para la salud no abordan qué sucede en el largo plazo y si estos efectos se mantienen en el tiempo.

Las revisiones de la literatura científica sobre dietas nos muestran dos conclusiones principales:

  • Las dietas producen una pérdida de peso y mejorías sobre diferentes marcadores de salud en el corto plazo.
  • Las pérdidas de peso no se mantienen en el tiempo.

De hecho, los estudios muestran que cuantos más años hayan pasado desde que se dejó la dieta hasta que se hace el seguimiento, mayor es el aumento de peso, lo que sugiere que si los participantes fuesen estudiados durante más tiempo, su peso sería aún mayor.

Algunos estudios consideran que más del 90% del peso perdido con las dietas se recupera y otros que además, dos tercios de las personas recuperan más del peso que habían perdido, con el resultado de que si una persona ha hecho varias dietas a lo lago de la vida, acaba pesando cada vez más en comparación a cuando inició su primera dieta.

Planning de dieta
Planning de dieta | Envato

¿Superan los beneficios de hacer dieta a los daños?

Los beneficios de hacer dieta son muy pequeños ya que la pérdida de peso sostenida en el tiempo solo se encontró en una pequeña minoría de participantes en los estudios, mientras que la recuperación completa de peso se encontró en la mayoría.

Son muy pocos los estudios que pudieron encontrar beneficios para la salud persistentes en el tiempo aún después de la recuperación de peso en comparación con los que no lo habían recuperado. Y de los pocos estudios que encuentran beneficios persistentes en el tiempo, no está claro si los efectos eran debido a la dieta, a la actividad física, a la reducción del alcohol o del sodio o incluso a la medicación. La mayoría no encontraron beneficios de salud mantenidos una vez recuperado el peso.

Por otro lado hay que considerar también los daños potenciales que producen los ciclos de pérdida y recuperación del peso. Estos ciclos se observan comúnmente en personas que hacen dietas de forma crónica. Estos ciclos se relacionan con un aumento de la mortalidad por todas las causas y de un aumento de la mortalidad por enfermedad cardiovascular. También se relacionan con un mayor riesgo de sufrir un infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y diabetes, y con aumentar las cifras de colesterol sanguíneo y de la presión arterial sistólica y diastólica.

A esto, hay que añadirle, que las dietas pueden ser un factor desencadenante de un trastorno de la conducta alimentaria en personas con factores predisponentes. Algunos estudios estiman que entre el 30-45% personas que hacen dieta pueden desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria. Y aunque no llegue a ser un trastorno sí puede ser el inicio de una mala relación con la comida: sentimiento de que hay alimentos prohibidos, sobreingestas tras no aguantar mucho tiempo la prohibición, culpa posterior…

Pérdida de peso
Pérdida de peso | Envato

En resumen, los potenciales beneficios de las dietas sobre la salud a largo plazo no están claros ni están suficientemente demostrados. Las personas que mantienen el peso perdido y los beneficios de salud son una minoría. Y las dietas pueden convertirse en un factor desencadenante de un trastorno alimentario que haga empeorar todavía más los hábitos y la salud, unido a los potenciales daños del ciclo de pérdida y aumento de peso, que aunque falta mucho por saber, son una clara fuente de preocupación. Los beneficios de hacer dieta son demasiado pequeños y los potenciales daños son demasiado grandes para que se recomienden como un tratamiento seguro y eficaz.

¿Por qué en lugar de debatir qué dieta es mejor en el corto plazo no reorientamos el debate hacia por qué seguimos haciendo dietas a pesar de que sabemos que no funcionan en el largo plazo y qué otras alternativas más seguras y eficaces podemos utilizar para conseguir mejoras en nuestra salud que sean sostenibles en el tiempo?

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