Joaquín ha sido profesor de un colegio de primaria y ahora que se ha jubilado, echa de menos su trabajo. Siente que ha servido a su colegio como un militar que ha estado en la guerra y está resentido porque considera que merecía un homenaje al final de su trayectoria.

Tiene una relación buena con sus hijos pero es muy desigual: Marta, la mediana, siempre ha sido su favorita y la niña de sus ojos; al mayor, Jose Luis, lo toma como un pringado y calzonazos; y, a Marcos, el menor, apenas lo conoce por haberse ido con su madre a México.