Cristina entró en su vida cuando tenía cuatro años. Durante su infancia la relación entre ellas fue de madre e hija, pero a medida que creció, se fueron distanciando. A pesar de todo, lamenta mucho la desaparición de Cristina, sobre todo porque su ausencia ha dejado una herida imposible de cicatrizar en su padre y en su hermano Nico. Su paso por la Universidad le permitirá ser testigo de la cara más profesional y menos cándida del entorno.