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Los mejores momentos de...

Los momentos por los que siempre recordaremos a Sirin en 'Mujer'

Cómo olvidar su pelo rizado, mirada desconcertante y mente maquiavélica. Así es Sirin, un personaje que ha conseguido marcar un hito entre los malos de las series. ¡Odiarla es inevitable!

El malo de una serie tiene siempre un encanto especial, un atractivo difícil de describir que lleva al espectador a moverse entre el odio y, a la vez, el amor o la pena. Sirin ha conseguido en ‘Mujer’ que todos los sentimientos se remuevan en el espectador nada más verla, deseando descubrir qué maldad está pasando por su mente.

Todo comenzó con una obsesión: Sarp. Se enamoró de él y enloqueció cuando descubrió que estaba casado… ¡con Bahar! El momento en el ferry, provocando que le tiraran al mar, es la clave de toda la serie.

Danai Jiménez, la voz en español de Sirin, destaca que el personaje “tiene un montón de matices, subidas y bajadas”, lo que ha supuesto “un reto impresionante”. Esa una de las claves del “demonio de pelo rizado”, como Ceyda suele describirla: oculta sus malas intenciones bajo una fachada de inocencia, incluso de víctima de las circunstancias.

Para Sirin, todos los demás son los culpables de lo que le sucede. Y, en primer lugar, apunta a Bahar. Su primera pelea, de las muchas que han tenido, tuvo una alta carga de tensión y violencia.

“Amo a Sirin, la tengo mucho cariño”

Danai Jiménez, voz de Sirin en español

“Sirin me lleva a momentos de ‘cómo puede ser tan mala, la odio a muerte’ y otros en los que me da pena porque está enferma, fatal de la cabeza”, explica Danai, que vive una relación de “amor-odio” con su personaje. “Amo a Sirin, la tengo mucho cariño”, termina reconociendo.

Sirin es también un personaje marcado por la ambición. Lo demostró especialmente cuando conoció a Suat, con espectacular cambio de imagen.

Claves en su vida son sus padres. Enver siempre ha sido el más estricto con ella al ir descubriendo todas sus maldades, mientras que Hatice fue siempre la madre comprensiva capaz de defenderla sin límites. Precisamente, la muerte de Hatice provoca un antes y un después en forma de espejismo: se muestra frágil y se refugia en los brazos de Bahar, al tiempo que provoca la muerte definitiva de Sarp.

A partir de ahí, comienza su locura definitiva. Con su crueldad, consigue que todos se conviertan en sus enemigos. Se queda sola definitivamente. Y, aún así, peca de arrogante al confesar a Arif que mató a Sarp. Es el principio de su fin…

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