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Pasar por detrás de Culebra y Chispitas, fingiendo que están hablando, cuando en realidad, lo único que se escucha en plató son las voces de Ana y Luís, sin mirar a la cámara, sin hacer ruido, pasando por esos pasillos, siguiendo las instrucciones del auxiliar de dirección, que les dice por donde entrar y por donde salir.

Es muy normal que, el mismo estudiante que está en los pasillos del Astoria, esté también embarcado en el Estrella Polar, y, por qué no, sea compañero de clase de Cabano, Gorka y compañía en el Zurbarán.

Como ya hemos comentado con anterioridad, es mucho tiempo el que el actor pasa esperando para entrar en escena. La pregunta es, ¿qué hacen en todo ese tiempo? Pues aquí estoy yo para responderos a esas preguntas.

Los más peques aprovechan esos periodos para estudiar. Tienen su profesora que les ayuda a llevar los temas de estudio al día, y su propia habitación de estudio para no desconcentrarse. Además, es la única manera de tenerlos controlados, porque sino tenemos a Yolanda (becaria de dirección) buscándoles por los 3.000 m2 de plató.

En cuanto a los mayores, algunos aprovechan para estudiar, leer, o escuchar música. Ana es una de estas últimas. Siempre pegada al teléfono, con sus auriculares, con la mente en blanco y dejándose llevar por la música.

Otros, aprovechan para charlar o hablar por teléfono. Hay que matar el tiempo en algo, porque sino te puedes volver loco.

Mario Marzo siempre es uno de los más ocupados. Entre las clases, la música y el estudio, pasa casi todo ese tiempo encerrado en el camerino que comparte con Luís. Este, que es un gran compañero, suele dejarle solo para que se concentre.

Bueno, llaman a todos a plató. En esta escena participan todos los Castillo, así que nos metemos para dentro.