
Ecmel le ha jurado que le vienen días muy negros, pero la jefa le ha puesto los puntos sobre las íes: ni él ni Sahin mandarán nunca en sus tierras.

¡Rumbo al consulado! Alya tiene claro que en Mardin no hay justicia y ha puesto tierra de por medio para buscar refugio en la embajada de Canadá en Estambul.