
El jefe del clan ha llegado harto de los manejos de su madre y esta vez no se ha cortado ni un pelo. Los planes de ella para que Alya se largue han terminado en una fuerte bronca.

Sahin está en prisión y Fidan no ha esperado ni un minuto para poner a su hija contra las cuerdas. Sabe que la única forma de que su hijo salga libre es que Zerrin sacrifique lo que tiene con Kaya.