Matías es un chiquillo despierto y listo, aunque sin pizca de cultura ni de moral. Para él, lo normal es robar y engañar. Ya que toda su vida la ha pasado al lado de Ezequiel, su padre, que le ha utilizado a él y sus hermanos para realizar hurtos y pequeñas estafas por toda España. Impertinente, pendenciero, tiene un fondo ingenuo y alegre, que su duro día a día no deja salir a flote.

Cuando conoce a Alfonso y Emilia, desconfía. Nadie puede ser tan bueno, y sobre todo, nadie da sin esperar algo a cambio. Matías no cree en la gente, ya que tampoco cree en sí mismo. Pero el matrimonio Castañeda le hará ver que el cariño y el respeto pueden ser tan comunes como los golpes y el malvivir. Poco a poco Matías se convertirá en el muchacho que nunca le dejaron ser. Trabajador, cariñoso y, sobre todo, honrado. Aunque para eso haya de acabar, primero, con su terrible pasado.