Consciente de que los mejores resultados los conseguirá si él mismo se zambulle en la investigación, se instalará en el pueblo y comenzará una caza de brujas: cualquier artimaña es válida para conseguir su objetivo, encontrar a Nicolás y hacerle pagar por la vida de su hijo.

López de Ayala tiene mucho poder, y sabe cómo usaralo para hacer daño. Nadie está a salvo, ni siquiera Francisca, pero en el centro del huracán no estará ella, sino Emilia y Alfonso Castañeda, de quienes entiende, son los principales artífices del salvamento a Nicolás en el que todo el pueblo colaboró en comunidad.