Roberto Sánchez ayudó mucho a María a cuidar a los niños y fue su gran apoyo en la isla. Tras el incendio, Roberto se negaba a pensar que sus amigos habían muerto y empezó a buscarlos. Finalmente, descubrió que estaban en España y se dirigió al pueblo de Gonzalo, Puente Viejo, dispuesto a todo, lo que provocará grandes cambios y tensiones entre Fernando y María.

María le recibe feliz, no tanto así Francisca, que desconfía de él, o el resto del pueblo, que le confunde con un criado. Fernando es testigo de la cercanía de Roberto con María y los niños. O mucho se equivoca, o sus sensaciones son ciertas: Roberto ve a María como algo más que una amiga. Fernando tendrá que hacer algo pronto, o perderá a María para siempre por culpa del cubano; pero Roberto resultará ser más astuto de lo que creían. ¿Cómo recibirá el pueblo a Roberto Sánchez? ¿Y Francisca Montenegro se llevará bien con el cubano o se enfrentará también a él?