Camelia le pidió a su padre que la acompañara al médico y él, viendo la ilusión que le hacía, aceptó sin dudarlo ni un segundo. La pequeña se alegró mucho de ver a su familia junta y también de disfrutar viendo a sus padres reírse.

El día de acudir al médico llegó y Matías se dio cuenta del gran miedo que tenía su hija por temor a que el médico le hiciese daño. La pequeña ha escuchado que una de sus amigas del colegio sufrió mucho porque el médico tuvo que arrancarle un diente.

Para lograr que su hija se olvidase de esta traumática visita, Matías se inventó un truco de magia con una cuerda. La pequeña, después de descubrir que su padre se ha convertido en un auténtico mago, esbozó una gran sonrisa y acudió al médico algo más alegre. ¡Qué bonito verlos a los tres pasando tiempo juntos!

Ninguno de los tres se dio cuenta de que Tomás observaba todo desde el callejón que da a la plaza. Con el semblante serio y algo triste, Tomás observaba como la mujer que ama ha reconstruido su vida con su marido. No hay cosa que más le duela a Tomás que ver a la familia al completo pasando tiempo de calidad juntos… ¿Olvidará algún día a Marcela y todo lo que ha vivido con ella?