La visita de Rosa al hogar de Adolfo de los Visos tenía un objetivo que la joven ansiaba cumplir. Rosa ha sabido cómo hacer que Adolfo se deje llevar por los sentimientos que sabe que todavía siente por ella. Después de un seductor beso y de que Rosa confiese que quiere que la haga suya, la pareja se funde para vivir su primera noche de sexo y pasión.

Parece que Adolfo ha olvidado de forma momentánea a Marta y también los motivos por los que se encontraba solo en el jardín de La Habana. A pesar de que ha advertido a Rosa de que se puede arrepentir de lo que estaban a punto de hacer, los dos parecen estar de acuerdo en compartir este especial momento juntos.