En el próximo capítulo...

Rosa advierte el largo cruce de miradas que se lanzan Adolfo y Marta, y Manuela, rompe un vaso para acabar con esa tensión extrema. Don Ignacio acepta el cortejo, pero los planes de boda se posponen un tiempo prudencial. Carolina remata la carta que Manuela le sugirió y se la entrega a ella para enviarla al sanatorio suizo donde reside su madre. A solas, Manuela guarda la carta de Carolina en una arqueta en la que va acumulando un buen lote de misivas. Don Ignacio despide a Ramón que regresa a Bilbao. Manuela presiona a Marta para que se olvide, vea a Adolfo como un cuñado y se reconcilie con su hermana. Marta intenta que Rosa le perdone, pero ésta, no cede.

Adolfo cuenta a su hermano lo convenido en la visita y su acceso a La Casona para visitar a Rosa. Debe olvidarse de Marta, pero no sabe cómo. Tomás, está preocupado por la mina, teme más la profundidad del pozo donde Cosme y su cuadrilla trabajan que la apertura de una nueva galería. La marquesa intenta apaciguar los ánimos de Francisca y parece conseguirlo, le pide paciencia y de paso, a espaldas suyas, le añade algo al café que va a servirle.

Alicia acorrala a Matías, necesita saber porque la evita, pero cuando él intenta explicarse, llega Damián y avisa de un accidente en la mina, temen que sea el pozo donde Cosme trabaja; al parecer, hay mineros atrapados. Maqueda informa al capitán Huertas de la situación, creen que hay mineros vivos, pero no saben cuánto oxígeno les puede quedar. Deben analizar el modo de sacarlos lo antes posible y el capataz está reuniendo a los más experimentados.