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Después de ser humillada en mitad del hospital, Maral se ha marchado llorando. Pero esta vez no se ha quedado sola: Harun ha ido tras ella para pedirle perdón y, por primera vez, aceptarla como parte de su vida.

La ginecóloga ha abierto los ojos en el hospital, pero algo va muy mal: sufre una agnosia auditiva. Oye los sonidos, pero su cerebro no es capaz de entender las palabras.