Mientras Seyran intenta rehacer su vida, su suegra ya le ha hecho la cruz. Ayla la llama "oportunista" y advierte a su hijo de que esa relación lo destruirá.
Tras una noche de locura y alcohol donde su mente no dejaba de ver a Seyran, Ferit ha terminado desplomado entre bolsas de basura. Ha sido Diyar quien lo ha rescatado de la calle con un abrazo lleno de compasión.