Los hombres de la gran señora, liderados por el hermano de Abidin, han abierto fuego contra la familia, dejando a Ferit, Suna y Seyran debatiéndose entre la vida y la muerte.
Tras lo ocurrido con Ifakat, Ferit ya no puede soportar la culpa ni la presión. Decidido a acabar de una vez con sus enemigos, se ha presentado en la mansión de la madre de Abidin a punta de pistola.