2.500 CAPÍTULOS DE 'AMAR'

Recordamos a los villanos más odiados de 'Amar es para siempre'

Recordamos a los villanos más odiados de 'Amar es para siempre'

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Los 2.500 capítulos se rememoran de la forma más malvada. ¡Recopilamos los personajes más odiados en ‘Amar es para siempre’!

El mítico barrio de Chamberí ha visto multitud de personajes en sus entrañas, aunque algunos de los que han dejado huella no ha sido por su bondad, sino por sus malas intenciones hacia otros.

Por ello, traemos una recopilación de los villanos más característicos de ‘Amar es para siempre’:

La rabia de Uriarte

Adolfo Uriarte es sinónimo de resentimiento y rabia. Esto fue lo que se pudo apreciar de él durante el tiempo que estuvo en la Plaza de los Frutos. Aunque dejó bastantes detractores del personaje, también consiguió que muchos otros le cogieran cariño.

Después de descubrir que era el padre biológico de Raúl y poner patas arriba la vida de los García intentando matar a Carmen, la madre del joven, hizo que la ingresaran en un psiquiátrico para quitársela de en medio.

En un último intento de matar a la madre de su hijo, Uriarte cayó por un balcón en un forcejeo con Fran y Raúl, muriendo al instante.

La maldad de Nieves

Han pasado solo unos meses desde que llegó al barrio, pero ya ha conseguido convertirse en uno de los personajes más retorcidos de ‘Amar es para siempre’.

Es la prima de Manolita y juntas llevan Supermercados Sanabria. Desde el principio se pudo ver sus malas intenciones en cada hecho y en cada frase. Sin embargo, todo se acrecentó al incriminar a Ciriaco, el hijo de su prima, en un asesinato que, en realidad, cometió su hija Andrea.

La defensa a capa y espada de la joven le ha llevado a críticas por parte de la audiencia. Aunque esto da lugar a debate, la verdad por delante siempre, aunque sea tu propia familia la que salga perjudicada o, por el contrario, ¿intentar que tu propia hija no termine en la cárcel?

Veremos en los siguientes capítulos cómo acaba la historia del asesinato de Ana Mari y si le pasa factura su incriminación.

Luján y su corrupción

La policía del barrio se encuentra envuelta, en estos momentos de la serie, en un entramado de corrupción. El principal artífice de esto es el comisario Luján.

Cuando ve en peligro su reputación y su vida al poder ser descubierto por su compañero y amigo Barros, decide poner fin a las sospechas propinándole una emboscada disparándole.

Luján encubrió este momento simplemente diciendo que Barros desapareció sin dejar rastro. Aun con la búsqueda incesante de Carballo, su hija, este la insiste en que deje el caso. ¿Acabará descubriendo la detective lo que hizo realmente el comisario con su padre?

Armando Ordoñez, el empresario sin escrúpulos

Los chantajes empresariales estaban a la orden del día en la Plaza de los Frutos gracias a Armando Ordoñez. Era archienemigo de la familia de La Vega e intentó todo lo posible para hacerles la vida imposible.

Fue infiel a su esposa con la propia hermana de ella, fingió su propio secuestro y fue uno de los culpables de la muerte de su mujer Julia al ordenar los atentados de Atocha. Sus hijos y el barrio le dieron la espalda por todas las fechorías que cometió.

No fue hasta el último momento de su vida, cuando se dio cuenta de que era infeliz y de que tenía unos hijos ejemplares. Quiso redimir todos sus actos antes de morir y poder dejar algún buen recuerdo a sus seres queridos.

Beltrán, el personaje más maquiavélico de Amar

Beltrán Martín-Cuesta, un teniente coronel implacable de ideas fijas, fue el verdadero y único asesino de la hija de Manolita y Marcelino, Marisol.

Llegó a apuntar con una pistola para intentar matar a la dueña de Supermercados Sanabria, solo por la intención de que muriese sin vengar a su hija. Aunque Manolita consiguió forcejear con él y quitarle la pistola.

La vida de Beltrán acabó a manos de su cuñado Abel, quien sabía todos sus trapos sucios y asesinatos, justo después del forcejeo con la mujer.

Ernesto Ortega como significado de la palabra villano

Si hablamos de gente malvada hay que hablar del personaje de Ernesto Ortega en ‘Amar es para siempre’. Era un hombre mujeriego, ambicioso, orgulloso y manipulador.

Su propia familia se volvió en su contra tras fingir una amnesia y conocer sus asesinatos. Pero él excusó que la razón de su maldad proviene de lo vivido con su padre.

El fin de Ernesto llegó con un suicido por envenenamiento, al estar arrinconado por Durán y la mujer que lo amaba, Charo. Hasta el último momento se mostró implacable y orgulloso.

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