Tras constatar que el timo a sus amigas 'cotorras' no llega para saldar su deuda con el prestamista, Benigna se rinde al plan de Curtis: que el King's acoja negocios ilegales. Y esto le da una nueva preocupación: cómo distinguir a un cliente honrado de un timador, además de que, de momento, el local sigue vacío.