A Amelia no le gustan las despedidas largas pero no ha podido irse sin dedicar, uno a uno, unas palabras a las personas más importantes de su vida:

"Nunca le agradeceré lo suficiente que nos juntara porque Luisita ha sido el amor de mi vida"

Amelia se dirige a Quintero: "La verdad es que nunca voy a olvidar lo que hizo por nosotras, fue el primero que supo lo nuestro y, quizá, si no hubiese sido por usted nunca hubiéramos salido de la cárcel". Cuando mira a Benigna, Amelia sonríe tras recordar que ella fue su hada madrina con Luisita "amiga y confidente, nunca le agradeceré lo suficiente que nos juntara porque Luisita ha sido el amor de mi vida"

Amelia mira entrañable a su querido Pelayo: "¿Quién me va a dar consejos ahora?" le dice al abuelo de Luisita quién siempre considerará a Amelia como una nieta más.

Amelia se aferra al brazo de Manolita mirándola con ternura a ella y a Marcelino, un matrimonio que le dice que su casa siempre estará abierta para ella. Amelia le confiesa a Manolita que ha sido como una madre para ella y a Marcelino le agradece haber sido su gran cómplice.

Amelia ha terminado de despedirse de todos pero aún le queda un nudo muy grande en la garganta porque le toca despedirse del amor de su vida, Luisita.