Del estudio que te trajo `Shrek´, `Kung-Fu Panda´ y `Madagascar´

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Todo sobre 'Trolls': "La mezcla perfecta de diversión y cuquismo"

Este fin de semana de Halloween llega a nuestras pantallas la versión animada de aquellos entrañabales muñequitos de mirada traviesa y pelo de colorines. ¡Repasemos su largo proceso de gestación!

Trolls
Trolls | seestrena.com

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Un trol (del nórdico "troll") es un temible miembro de una mítica raza antropomorfa del folclore escandinavo. Su papel en los mitos cambia desde gigantes diabólicos —similares a los ogros de los cuentos de hadas ingleses— hasta taimados salvajes más parecidos a hombres que viven bajo tierra en colinas o montículos, inclinados al robo y al rapto de humanos que, en el caso de los infantes, eran sustituidos por niños cambiados.

También se les puede llamar ‘gente de la colina’ o ‘del montículo’. En los cuentos de las islas Shetland y Orcadas, los `troles´ son llamados `trowes´.

La literatura, el arte y la música nórdica de la época romántica en adelante ha adaptado los `troles´ de diversas formas; a menudo con la forma de una raza aborigen, dotados de enormes orejas y narices. Desde aquí, así como desde cuentos de hadas escandinavos, los `troles´ han alcanzado reconocimiento internacional y, en la literatura fantástica y en los juegos de rol modernos aparecen hasta el extremo de ser personajes tipo.

En internet los llamados "trolls" son aquellos pesados de todo tipo que `trollean´ (dan la lata, critican, insultan, molestan y/o agobian) sobre todo lo que encuentran allá publicado y con lo no están de acuerdo (todo en particular, nada en general).

Ya en Antena 3 nos hicimos eco hace un tiempo de los "trolls de cine", aquellos simpáticos personajes, más cerca de los "haters" que de otra cosa, a los que nunca gustaba ninguna película.

Claro, con tantos referentes negativos, como vemos, tanto en la literatura folclórica como en la cultura popular, presentar a los "trolls" como unos simpáticos personajes parecía una difícil misión para el estudio de animación de Dreamworks, ¿no? La clave fue usar unos muñecos reconocidos en cualquier lugar del mundo, y una pegadiza canción de Justin Timberlake (que también suena en todo el mundo).

Los muñecos `troll´ son un tipo de muñeco de juguete que se puso de moda tras su creación en 1959 por el leñador danés Thomas Dam. Los originales, también llamados «Dam Dolls», eran de excelente calidad, con pelo de lana de oveja y ojos de cristal. Su repentina popularidad, junto con un error en el aviso de copyright del producto original de Thomas Dam, hizo que imitaciones y copias de menor calidad inundaran el mercado.

Se convirtieron en uno de los mayores juguetes de moda en Estados Unidos desde el otoño de 1963 hasta 1965. Con su pelo de colores chillones y sus caras sonrientes se encontraban en todas las tiendas del país. Aparecieron en 1964 en las revistas Life y Time en sendos artículos que comentaban la «buena suerte» que traían a sus dueños. Por eso, y así sale en los créditos de la película, empezaron a comercializarse como los `trolls de la buena suerte´ (con sus innumerables imitaciones, claro).

Volvieron a ponerse de moda en breves periodos de los años 1970, 1980 y 1990, con hasta diez fabricantes diferentes (el copyright no funcionaba aquí).

También conocidos como «Wishniks», «Trolls del tesoro», «Norfins» y otros nombres, no fue hasta 2003 cuando una ley del congreso estadounidense permitió a la familia danesa de Elvio recuperar sus derechos de autor en aquel país y convertirse de nuevo en el único fabricante oficial.

Mucha gente colecciona los muñecos, manteniendo los originales su mayor valor. Algunos coleccionistas tienen miles de ellos, desde el tamaño de un premio en una máquina de chicles hasta unos 30 cm.

Otro ejemplo de muñecos `troll´ son los llamados «Ny Form Trolls», de látex y realizados a mano en Noruega . Al igual que los «Wishniks», son coleccionados por muchas personas. Su precio puede llegar a sobrepasar los mil dólares.

Cuando todos estos asuntos del copyright se solucionaron (no estamos ahora precisamente en la época de mayor popularidad de estos muñecos, los Pokémon arrasan todavía tras el boom del verano, aunque volverán a ponerse de moda con la película enseguida) Dreamworks ya anunció que ponía en marcha su comedia musical animada (¡sí, hay muchas canciones... y molan, ninguna desentona!).

El encargado para dirigirla ha sido Mike Mitchell, que ya trabajó para la casa en `Hormigaz´, la segunda, tercera y cuarta entrega de `Shrek´, `Monsters Vs. Aliens´ y `El gato con botas´ (spin-off, como sabes, de la saga del ogro verde, con voz de nuestro querido Antonio Banderas).

La película la distribuye 20th Century Fox, y en su reparto original cuenta con Anna Kendrick, el propio Justin Timberlake, Russell Brand, Zooey Deschanel, Gwen Stefani, James Corden, Kunal Nayyar e Icona Pop, entre otros. Timberlake es además el productor musical de la misma, y hay que alabarle el gusto, pues todas las canciones son clásicos y tienen bastante sentido según van encajando en la trama.

En una hábil maniobra de promoción de la productora, Justin Timberlake publicó la canción original «Can't Stop the Feeling!» el 6 de mayo de 2016, con lo que ha sonado todo el verano y ya la tienes integrada en tu ADN. Christophe Beck (`Buffy cazavampiros´) firma el score orquestal.

¿Y el argumento? ¿Si los `trolls´ son siempre malos hemos vuelto a esta moda de `Gru, mi villano favorito´ o `Megamind´ donde el enemigo del protagonista es la estrella? No, para nada. En ésta los "trolls" son, por primera vez, buenos. De hecho son una suerte de "pitufos", que viven en su aldea, con sus pelos de colorines, escondidos en el bosque, cantando y bailando... hasta que los secuestran unos ogros gigantes, que una vez al año celebran el "trollsticio" en su triste castillo y lúgubre pueblo.

En esta fecha señalada son felices por unos instantes cuando se comen un pequeño `troll´, y la alegría es momentánea, porque en cuanto lo digieren vuelven a la tristeza hasta el año siguiente.

Cómo cambia el cuento, ¿no? De ser criaturas abominables a fuente de felicidad en tan sólo una película. ¿Cambiará el concepto para siempre? Si Dreamworks consiguió que identificáramos Madagascar como una isla con mucha "marcha... ¡marcha!" todo es posible. La película es una mezcla perfecta de diversión y cuquismo, ¡no hay que perdérsela!

Manuel M. Velasco | @seestrena | Madrid | 28/10/2016

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