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¿A quién vas a llamar?

Todo lo que debes saber sobre la trilogía de 'Cazafantasmas'

Este viernes se estrena en nuestras salas la nueva entrega de la saga de 'Cazafantasmas'. ¿Secuela, reboot o remake? Repasemos la historia de la franquicia.

'Ghostbusters'

seestrena.com 'Ghostbusters'

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Manuel Velasco | Madrid
| 10.08.2016 09:13

'CAZAFANTASMAS' (1984)

En 1984 se estrenaron, el mismo día, dos películas que redefinirían el género "comedia terrorífica": 'Cazafantasmas' y 'Gremlins'. Desde los tiempos de 'El jovencito Frankenstein' los espectadores no habían pasado del susto a la risa, del sobresalto a la joda, con la naturalidad que pretendían las propuestas de Ivan Reitman y Joe Dante, respectivamente. La primera dobló en taquilla a la segunda, y se convirtió en un clásico inmediatamente. Los orígenes, como siempre, no fueron sencillos.

El creador de todo fue Dan Aykroyd, famoso por sus colaboraciones en el ya mítico 'Saturday Night Live' de la televisión norteamericana. Con antepasados con "poderes" (en YouTube tienes una reciente entrevista en la que Aykroyd habla convencido sobre vida extraterrestre) el actor y guionista se basó en algunas de sus experiencias familiares para escribir una película en la que quería contar con su compañero de los 'Blues Brothers', John Belushi. Sin embargo éste falleció (de exceso de fiesta), y Reitman (que venía de dirigir 'Los incorregibles albóndigas' y 'El pelotón chiflado') y Ayrkroyd miraron hacia Bill Murray, que ya se estaba haciendo muy popular, y el también guionista y actor Harold Ramis (que, con el tiempo, dirigiría la genial 'Atrapado en el tiempo' con el propio Murray).

Con el rodaje ya empezado, Eddie Murphy, como el cuarto cazafantasma, se cayó del proyecto por pretensiones económicas desorbitadas, y Ernie Hudson entró a sustituirle (por eso su personaje aparece tan bien empezada ya la película). Completaba el reparto Sigourney Weaver, a la que el público recordaba por su papel de Ripley en el primer 'Alien' de Ridley Scott, por ser la actriz que mejor demostraba en la época (con permiso de la Karen Allen de 'En busca del arca perdida') que se podía ser sexy y femenina bajando al fango para enfrentarse con todo lo que se te ponga por delante.

Con unos efectos especiales bastante complicados para esos primeros años 80 (la 'Industrial Light and Magic' de George Lucas no descansaba tras terminar 'Star Wars: Episodio VI, El retorno del Jedi' y preparar 'Indiana Jones y el templo maldito' y la propia 'Gremlins'), 'Cazafantasmas' se convirtió en un producto perfecto, una película, sí, perfecta, donde además de la música maravillosa del nuevo rey de la comedia Elmer Bernstein (músico que se había reciclado tras firmar en su día 'Los diez Mandamientos' o 'Los siete magníficos' para pasar a componer para la mejor comedia de todos los tiempos, '¡Aterriza como puedas!') se contaba con una canción que se te pega desde sus primeros compases, de Ray Parker Jr.

'CAZAFANTASMAS 2' (1989)

Cinco años pasaron, y en 1989 se estrenó la obligatoria secuela. También habían pasado cinco años en el tiempo narrativo de la saga, y el "problema" de esta segunda parte es que caía en el error de algunas series: el siguiente capítulo era un remake del anterior. La estructura de 'Cazafantasmas 2' es la misma que la de la primera. Parece que nada ha sucedido. Tras librar a la ciudad de Nueva York (y por ende al mundo entero) de la amenaza ectoplásmica (verídica y contrastable, ¡hasta el alcalde estaba de acuerdo!) de años antes, parece que nuestros protagonistas tienen que volver a demostrar que no son un fraude, que existe un mundo paranormal del que sólo ellos, exterminadores puros y duros, nos pueden librar (se ganan la vida haciendo el tonto en cumpleaños infantiles o riéndose de frikis en programas de televisión nocturnos).

El reparto al completo repetía (salvo William Atherton, que se metía de lleno en las dos primeras entregas de la saga de 'Jungla de cristal' haciendo exactamente del mismo tipo de personaje que en 'Cazafantasmas', un soberano imbécil... algo completamente alejado del héroe trágico del personaje que encarnaba en el debut cinematográfico, que no televisivo, de Steven Spielberg, en la estupendísima 'Loca evasión').

La poca taquilla, en comparación de la burrada de la primera, no fue debido a lo que hoy sucede en este verano saturado de blockbusters, en el que ya se habla que la burbuja va a estallar en 2018 por saturación (todas parecen iguales). No, es que la sensación de 'déjá vu' era constante durante todo el metraje de la segunda entrega: monstruo a domicilio atacando a Sigourney Weaver (la nevera en la uno, la bañera en la dos), burócrata que trabaja para el alcalde que se burla de los "cazafantasmas", nuestros héroes encerrados en chirona, alcalde convencido de que lo que anuncian nuestros protagonistas es real (plano de nubes extrañas en el cielo de Manhattan) y "muñeco" icónico gigante caminando por las calles de Nueva York (el Stay Puft, mascota de una marca de malvaviscos americanos, en la primera, y la Estatua de la Libertad en la segunda) para rematar un tercer acto donde la multitud se agolpa tras un edificio (rascacielos en la uno, museo de arte en la dos) para ver si sus "amigos exterminadores" acaban con lo que hay dentro (Gozer en la primera, Vigo en la segunda).

Pese al calco, 'Cazafantasmas 2' no era, ni mucho menos, una mala película, pero en una década en la que ciertas secuelas ofrecían tanto nuevo frente a la original (véanse lo distintos que son los dos primeros episodios respectivamente de las sagas de 'Indiana Jones' o 'La guerra de las galaxias') la sensación de "esto ya me lo sé" pesaba sobre la nueva película de Ivan Reitman.

Es más, 1989, y sobre todo su verano, es uno de los periodos de más éxito en la Historia del Cine, donde 'Cazafantasmas 2' debía, por su propia autopresión tras la primera entrega, sobresalir entre taquillazos como: 'Batman', 'Indiana Jones y la última cruzada', 'La sirenita', '007: Licencia para matar', 'El club de los poetas muertos', 'Arma letal 2', 'Star Trek: la última frontera', 'Regreso al futuro 2', 'Cariño, he encogido a los niños', 'Cuando Harry encontró a Sally', 'No matarás al vecino', 'Abyss', 'Magnolias de acero', 'Campo de sueños', 'Cementerio de animales', 'Sexo, mentiras y cintas de vídeo', 'Paseando a Miss Daisy', 'Tango y Cash', 'Nacido el 4 de julio', 'La guerra de los Rose', 'Todos los perros van al cielo' o 'Mi pie izquierdo'.

'CAZAFANTASMAS' (2016)

Y así, por fin, llegamos a la tercera entrega de la saga, aunque esto no es del todo correcto. Lo que iba a ser 'Cazafantasmas 3' o 'Cazafantasmas en el infierno' (el título lo decía todo de lo original de su propuesta, con personajes históricos en el inframundo) nunca se materializó, por dos razones fundamentales: la negativa constante de Bill Murray porque ninguna versión del libreto le convencía, y el fallecimiento prematuro del actor y director Harold Ramis ("Egon" en la saga). Así, Columbia / Sony, hartos tras dos décadas y pico de demora en una de sus franquicias estrella, miró de nuevo, como hizo en su día, hacia la tele, hacia el 'Saturday Night Live' otra vez y a sus nuevas reinas de la comedia (sobre todo de Universal): Kristen Wiig, Melissa McCarthy, Kate McKinnon y Leslie Jones son las nuevas "cazafantasmas" en una maniobra comercial absolutamente necesaria (si fueran otra vez cuatro hombres nos acordaríamos constantemente del reparto original, y todos sabemos que las comparaciones son odiosas). Las chicas, además, no están solas: el propio Chris Hemsworth ('Thor') les acompaña en la versión masculina de, de alguna manera, la genial Annie Potts de las dos primeras (la voz de Potts, además, la has escuchado si ves las películas de 'Toy Story' en versión original).

Con todo, esta nueva entrega de la franquicia ofrece algo que está muy de moda estos días: nostalgia actualizada, o, lo que es lo mismo, redescubrir para las nuevas generaciones lo que desconocen los millennials, guiñándonos constantemente los dos ojos a los de la generación de los 80 con referencias a detalles, detallitos y detallazos con los que otros crecimos.

La cosa en la ciudad de Nueva York está fea, y cuando todo vuelve a llenarse de espectros, apariciones y presencias... ¡¿a quién vas a llamar?!

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