'operación palace' triunfa en la televisión y en internet

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Cinco 'mockumentaries' para reírse (mucho)

La 'Operación Palace' de Jordi Évole descubrió una realidad para muchos inexistente hasta ayer: la de los 'falsos documentales'. Porque 'mock' viene de 'burla', hemos hecho una lista de urgencia de los 'mockumentaries' más surrealistas y divertidos para ponerte al día en el género con el 'modo risión ON'.

1. I’m Still Here

Lucir barbas desliñadas se convirtió en 'mainstream' gracias a él.

Hará cuatro años que Joaquin Phoenix empezó a pasearse por 'late nights' de EEUU con pinta de no haber olido una ducha en semanas, un poco pasado de lorzas y con bastante visos de haber perdido la cabeza. El actor decía que estaba hasta las narices de Hollywood y que él lo que quería era dedicarse a su verdadero sueño: ser cantante de 'hip-hop'.

Aguantándose perfectamente las risillas, Phoenix y Casey Affleck (hermano de Ben) perpetraron este falso documental que se la pegó a medio planeta. La película llegó a tales extremos de sordidez que incluso uno de sus amigos llegó a defecarse encima del actor echado a perder.

Lo mejor: el pollo que le monta  Joaquin Phoenix a Ben Stiller cuando aparece en su casa con un guion, y la mala leche que le entra a Puff Diddy cuando tiene que aguantar los rimas bobaliconas del hiphopero intrusista.

2. This is Spinal Tap

Para muchos, el mejor falso documental de la historia. En este caso no trataron de colarnos una historia más o menos verosímil. Estamos ante una evidente sátira de algunos de los tópicos más típicos de las grandes bandas de rock.

Esta cinta de culto de 1984 sigue los (falsos) pasos de los 'Spinal Tap', un grupo de descerebrados que un día llegaron a serlo todo, pero que ahora acaban tocando en hogares de jubilados a medio llenar. Su gira por Estados Unidos es tan desastrosa que al final los pobre diablos te acaban dando pena.

Lo mejor: La explicación de por qué es absolutamente necesario que los niveles de sus amplificadores lleguen hasta el 11. Los Spinal necesitaban un "extra" de ruido.

3. Toma el dinero y corre

Una de las tronchantes comedias ligeras que Woody Allen parió en los años 60 y que tanto gustaban al público. Exactamente no es un falso documental, pero sí tira del formato de las 'falsas entrevistas' para introducirnos en la incompetente carrera del mítico ladrón Virgil Starkwell.

La película relata cómo su protagonista estuvo abocado a la delincuencia desde sus años mozos, y de cómo irremediablemente su falta de talento para el hurto le llevó a dar con los huesos en la cárcel.

Lo mejor: Lo fresco que era el cine de Woody Allen de la época

4. Borat

Aquí Sacha Baron Cohen no se la coló a los espectadores, si no a los pobres inocentes que se cruzaban en su camino y que acabaron, sin quererlo, siendo los protagonistas de este falso documental.

En 2006, el actor se mimetizó con un pintoresco reportero que llega desde Kazajistán para rodar, por orden de su gobierno, un documental sobre la educación en Estados Unidos con el fin de aprovechar sus mejores métodos en su propio país.

El recorrido de Borat por la América más profunda funciona como perfecta parodia de algunas de las costumbres más arraigadas en el país de las barras y estrellas. Por cierto que el título completo de la película es 'Borat: Lecciones culturales de América para beneficio de la gloriosa nación de Kazajistán'.

Lo mejor: las locas costrumbres americanas, y las supuestas locas costumbres de Kazajistán.

5. Mi loco Erasmus

Si alguno pensó que lo de que Garci hubiese dirigido el Golpe de Estado del 23F era lo más surrealista que había escuchado nunca, aquí un 'falso documental' que le supera DE LARGO.

'Mi loco Erasmus' es un inclasificable documento audiovisual difícil de definir. En un principio pretende ser el bienintencionado proyecto de Carlo Padial, un "creador" que quiere reflejar cómo es la vida de los estudiantes Erasmus en Barcelona.

Lo que pasa es que la cosa le sale regular, y el documental se desvía para convertirse en un retrato muy muy surrealista de este personaje indescriptible, con su abuela nonagenaria con una de las protagonistas clave.

Lo mejor: la intervención del humorista Miguel Noguera en calidad de frustrado mecenas, y cómo Carlo Padial acaba usando vídeos de Youtube aleatorios que, por cierto, dobla con diálogos inimaginables.

Mafalda González-Alegre | | @mafaldagonzález | Madrid | 24/02/2014

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