Sacha Baron Cohen fue advertido por la Academia que no podía interpretar a ninguno de sus locos personajes en la gala, que debía ser él mismo. El cómico decidió tomarse la petición como una sugerencia y pasar completamente de los directores de la ceremonia.

Como ya sabéis, una incómoda -y pasmada- Olivia Wilde apareció en el escenario de los Oscar 2016 junto a Ali G, un personaje satírico que representa la apropiación blanca de estereotipos de la cultura negra, creado por el cómico Sacha Baron Cohen en la película del mismo nombre.

Como más tarde supimos y como ya nos indicaba la cara que se le quedó a la pobre Olivia, Ali G no tenía permiso para presentar la gala:

“Los Oscar se reunieron conmigo antes y me dijeron que no querían que hiciera nada fuera de lugar, que debía presentar [los clips] como yo mismo”, ha declarado Baron Cohen en una entrevista, recogida por 'The Guardian'. “Pero afortunadamente mi mujer [la actriz Isla Fisher] escondió la barba de Ali G en el baño para discapacitados y conseguí salirme con la mía”.

El actor fingió una "fuerte indigestión" y gracias a ello pudo escabullirse y encerrarse en el baño durante 40 minutos, durante los que su esposa, Isla Fisher, le aplicó el maquillaje necesario para convertirse en Ali G. Además al salir del baño ya caracterizado se encontró con el presentador de la gala, Chris Rock, y este le dió su bendición para que siguiera adelante con su locura de plan.