Los ojos siempre bien abiertos, un asombro mudo, sin palabras y una sensación en el aire de que el tiempo se ha congelado. Lo llaman 'la cara Spielberg', un recurso tan recurrente en la filmografía del director que para muchos se ha convertido en su sello de identidad y en una técnica propia. Así hemos podido mirar a los ojos a Indiana Jones o más recientemente a Tintín.

Por supuesto, el primer plano del rostro se inventó antes. Desde los inicios del cine, su uso se popularizó en Europa y en Hollywood. El propio Spielberg en sus comienzos utiliza estos planos cortos, aunque de forma convencional. Aunque el cambio llega con 'Encuentros en la tercera fase' donde el director utiliza hasta 30 veces esta técnica. Un recurso para contarnos que algo extraordinario ocurre fuera de pantalla y una forma también y así lo critican muchos expertos de decirle al espectador qué debe sentir.

El caso de 'Inteligencia artificial' es digno de estudio: son caras mecánicas en busca de sentimientos,  como ocurre también con el cine: son rostros proyectados con apariencia natural pero todo medido por una cámara.