Señor, dame paciencia

Señor, dame paciencia

Señor, dame paciencia

Cuando la mujer de Gregorio, un banquero muy conservador, muy del Madrid y muy gruñón, fallece repentinamente, éste se ve obligado a cumplir su última voluntad: Pasar un fin de semana con sus hijos y sus parejas en Sanlúcar de Barrameda para esparcir sus cenizas en el Gualdalquivir.

seestrena.com | Madrid | 21/05/2018

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