Hemos hablado con Daniel Castro, guionista, y nos ha hablado sobre la presión que se siente al escribir para una gran producción, ya que "todo el mundo opina sobre cada línea que escribes porque representan millones de dólares, y no es tan libre como escribir una película pequeña".

Las segundas partes son complicadas para los guionistas, que tienen que ingeniárselas para no repetirse. La clave está en reescribir. Ése es el secreto para que existan frases cinematográficas que pasen a la historia. En ocasiones, el afán por continuar algunas sagas da lugar a guiones forzados y segundas partes, que no siempre son buenas.

Roberto Goñi, guionista, afirma que "la segunda parte de James Bond fue muy mala por querer retomarla en el mismo momento en el que acaba la primera y hay que ofrecer una historia nueva que interese".