En un artículo publicado en el New York Times, mismo medio que destapó el caso Weinstein, la actriz mexicana Salma Hayek contó su propia experiencia con el creador de Miramax. Comentó que se pasó el tiempo que estuvo vinculada a él diciendo no: "No a darme una ducha con él. No a dejarle verle darme una ducha. No a dejarle darme un masaje. No a dejarle que un amigo suyo me dé un majase desnudo. No a dejarle darme sexo oral". La actriz vincula sus comportamientos al 2002, en el rodaje de 'Frida', afirmando que "no buscaba dinero, solo trabajar con él y su compañía". Pero todo fue demasiado lejos cuando Weinstein le amenazó de muerte con un claro "Voy a matarte, no creas que no puedo hacerlo".

Sin embargo, el representante de Harvey Weinstein ha desmentido todas estas declaraciones. Afirma que siempre apoyó la carrera de la actriz, recordando que "Jennifer Lopez estaba interesada en el papel de 'Frida' y que por aquel entonces era una estrella más grande, pero el Sr. Weinstein consiguió que Hayek se hiciera con el papel". Pero la actriz recuerda que el productor le dijo que "estaba ahí por su atractivo sexual y que cerraría la producción porque no veía nada de eso en la película", algo que el representante tampoco ha dudado en negar: "El Sr. Weinstein no presionó a Salma a hacer escenas gratuitas de sexo".

El representante engloba todas las acusaciones de Salma Hayek para echarlas por tierra. "Ninguna de las acusaciones sexuales de Salma son verídicas y quienes presenciaron los hechos tienen una visión muy diferente de las cosas".

El caso Weinstein parece lejos de llegar a su fin. La industria de Hollywood sigue viviendo una etapa de renovación moral, donde las víctimas de este sistema empiezan a alzar la voz. Lo único que se puede esperar es que todas estas declaraciones sirvan para cambiar la faceta más oscura del cine y así por fin devolver la tranquilidad a todas aquellas personas que se han visto afectadas por estos sucesos a lo largo de su carrera.